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   Capítulo 686 El usurero (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6173

Updated: 2019-08-22 00:12


ʺ¿Querido Pol, qué no lo sabías? En cualquier lugar dónde esté Daniel, hay mucha contaminación. Y esa contaminación afecta todas las cosas y personas que estén a su alrededor. Así que nadie debería sentarse tan cerca de élʺ, dijo Natalia con una sonrisa conspiradora. Cuando vio el rostro desencajado de Daniel, levantó las cejas complacida.

ʺ¿Tía Natalia, yo también estoy contaminado, pues estoy muy cerca de tío Daniel?", preguntó Julio frunciendo los labios y con una expresión de desagrado, ya que estaba sentado justo al lado de Daniel. Y según lo que Natalia había dicho, él también estaba sucio. Pero... Julio había estado callado todo el tiempo, sentado en su silla. No le había dicho nada malo a Natalia, entonces, ¿por qué lo habrá insultado así? Eso había sido muy injusto.

ʺEres aún peor que él y lo mejor será que no contaminaras a otras personas. ¿Así que no tienes que preocuparte por Daniel?ʺ Natalia no sabía por qué disfrutaba tanto de hacerle bromas a Julio. Quizás porque ese chiquillo era adorable y le gustaba mucho hacerlo enojar. Ella creía que cuando Julio estaba enojado, lucía aún más adorable. '¿Oh, Dios mío, estaré enferma de la cabeza?', pensó Natalia.

ʺ¡Umm! No, en realidad soy un buen chico, comparado con alguien. Y no soy tan calculador como ese alguien". Era obvio que Julio se refería a Natalia, pues había logrado hacerlo enojar, justo como lo esperaba y él la estaba ofendido con comentarios groseros ahora. Julio no debía ser culpado de nada porque ella había comenzado la guerra.

ʺ¡Ajá! Alguien ya se enojóʺ. En lugar de dejar de molestarlo, Natalia siguió burlándose de él. Ella parecía menos manipuladora y más encantadora que las chicas de su edad porque siempre había estado muy protegida y cuidada. Pero Julio sabía perfectamente quién era esa chica, en realidad; Natalia era intrigante y des

erca de la vida diferente al de ella. No creía que fuera correcto obligar a otros a que siguieran sus reglas.

ʺ¡Sí, señora! Pero estarás conmigo cuando me metan a la cárcel. No olvides que eres mi esposa; la señora Muʺ. Ese era el verdadero y único Edward; quizás el hombre más desvergonzado del mundo. Ni siquiera Rocío podía cambiar ese hecho.

ʺSeñor usurero, pintaré mi raya y haré como que no te conozcoʺ. Rocío parecía tranquila y no tenía ninguna expresión en su rostro a pesar de que estaba realmente sorprendida por lo que le había dicho Edward. Los demás solo los vieron susurrando íntimamente y como se veían tan dulces, nadie notó que entre ellos había una guerra libre de humo.

ʺ¿Belén, qué pasó entre Samuel y tú? ¿Por qué traen esas caras? ¡Parece que comieron caca!ʺ. Natalia los había estado observando durante mucho tiempo y se dio cuenta de que se veían raros.

ʺ¡Quizás a lo que te refieres es que tú y tu hermano ordenaron caca! Por cierto, mide tus palabras. Y no intentes hacer que me contente con Samuel, no quiero tener nada que ver con élʺ, dijo Belén, poniendo cara de enojada. Natalia era realmente una niña mala; si no hubiera metido a Belén en esa situación no tendría que lidiar con... eso.

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