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   Capítulo 690 Lo que realmente importa es tu corazón (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8549

Updated: 2019-08-22 10:20


"Váyanse y diviértanse ustedes los amigos. Nosotras queremos pasar un rato de chicas". Tan pronto como salieron del restaurante Westin Western, Belén jaloneó a Rocío hacia ella, mirando agresivamente a todos los hombres que estaban ahí.

"¿A dónde van?". Edward no estaba contento de que se llevaran a su bella esposa.

"Aún no lo hemos decidido. ¿Por qué? ¿No quieres que nos acompañe?". Belén levantó la barbilla y miró a Edward con arrogancia.

"No, solo quiero asegurarme de que esté segura". Edward no era un marido dominante. En circunstancias normales, le daría su espacio a Rocío.

"No te preocupes. Es solo una reunión casual. No vamos a salir a buscar pelea. Estará a salvo. Y además es una Coronel, Edward. No creo que se asuste si nos encontramos con algún tipo de peligro". Belén miraba a Edward con hostilidad. ¿Cómo antes no se había dado cuenta de que Edward era un hombre tan pesado?

"¿Entonces no crees que tengo justificación para sentirme preocupado? Pero, ¿sabes decirme por qué se lesiona tan a menudo Rocío?", Edward se burló, dándole a Belén una mirada distante. Era obvio que no estaba de acuerdo y tampoco le había agradado su actitud. Cuando se marchó durante unos días por el trabajo, Rocío resultó lastimada. ¿Cómo podría no estar preocupado por la seguridad de su esposa?

"Eso es porque ella a veces es un poco despistada. En fin, ¡solo déjala ir! Deja de ser tan paranoico. ¡Supéralo!". Belén siempre era directa y tenía un fuerte temperamento, no importaba si se confrontaba con alguien común, o con Edward.

"Sabes que a veces hace cosas imprudentes. Y eso es exactamente lo que me preocupa". Edward chasqueó los dedos, por primera vez, estaban discutiendo por algo.

"Oigan, ¿acaso soy invisible? Hablan de mí como si yo no estuviera". Rocío los miraba molesta. Edward y Belén vieron su mirada feroz. Rocío se sentía irritada: se había lesionado al hacer su trabajo, entonces, ¿por qué tendrían que decir que se lastimaba por despistada? ¿En verdad pensaban que era tonta? ¿O irremediablemente torpe?

"Sí, se han pasado de la raya. Hermanita Rocío, vámonos. No te preocupes por ellos. No saben de lo que están hablando". Al ver que la situación se tornaba tensa, Natalia inmediatamente tomó la mano de Rocío, mientras increpaba a Edward y Belén con sus palabras.

"Espera, toma la billetera". Edward sacó su billetera y se la entregó a su esposa. Porque la había llevado hasta allá sin que ella cargara nada, excepto su teléfono celular.

"Está bien, no la necesito. No tengo nada que comprar". Rocío dudó.

lizara un poco.

Belén eligió una cafetería muy tranquila y hermosa. Las llevó a una mesa que estaba oculta en una esquina, pues no quería que las molestaran.

"¿Qué café les gustaría tomar?". Belinda arqueó las cejas, indicándoles sutilmente que eligieran alguna bebida del menú en la mesa.

"Está bien, escoge tú y yo tomaré lo mismo". Rocío sonrió. No era muy quisquillosa con la comida o la bebida, siempre elegía según la persona con la que estuviera.

"Me gustaría un moka". Natalia mostraba una sonrisa encantadora. Aunque no tenía idea de lo que Belén le preguntaría, sabía que debía tratarse de Samuel, de lo contrario, no las habría llevado hasta ahí.

"Muy bien, quisiéramos dos cafés latte y un moka, por favor". Belén le decía al camarero, con una sonrisa. Tal como Rocío, ella siempre era educada en público.

"Está bien, en un momento estarán listos". El camarero asintió e inmediatamente se marchó. Rocío miraba insistentemente a Belén con curiosidad.

"¿Por qué me miras así? ¿Tengo monos en la cara?". Belinda tocó su propia cara dudosamente. Se sentía confundida. ¿Por qué Rocío la miraba de esa forma?

"¡Belén, ya cuéntanos! ¿Qué pasó entre tú y Samuel? Ustedes dos no intercambiaron palabra durante toda la comida. ¿Acaso están enojados?". Aunque Rocío no había dicho nada, sí había notado lo extraña que estaba actuando esa pareja. Lo supo en el momento en que los vio, y sus agudos ojos notaron que algo andaba mal. No preguntó durante la comida, pues sabía que Belén le diría la razón cuando estuviera lista. Así era Belén. Así que Rocío dejó a un lado aquellos pensamientos y continuó observándolos en silencio, notando su extraño comportamiento durante la comida.

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