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   Capítulo 872 Collar de granizo (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8920

Updated: 2019-09-22 00:13


ʺChicos, no creo que sea buena idea llamar a Kevin. Hoy trabajará horas extras y dudo que tenga tiempo de venirʺ, explicó Rocío. Esa noche tendrían una celebración en la base del ejército; se suponía que Rocío también participaría en ese evento, pero considerando su ascenso, el Comandante le dio un descanso para que pudiera estar con su familia y compartir su alegría.

ʺEntonces, llamemos a Samuelʺ, dijo Edward mientras miraba a su esposa con ojos llenos de afecto y deseo.

ʺBueno, voy a la cocina a ayudarʺ, consciente de lo que significaba la forma en que su esposo la miraba, Rocío se sonrojó y su corazón se aceleró. Tuvo que inventar una excusa para poder escapar y reprimir la tentación que su mirada ardiente le provocaba. Aunque habían sido pareja durante bastante tiempo, e incluso ya tenían un hijo, ella aún era demasiado tímida para mostrarle su afecto en público; ese simplemente no era su estilo.

ʺRocío, debes estar agotada. ¿Por qué no descansas un poco?ʺ, Cynthia trató de disuadirla, pero parecía que su nuera tenía mucha prisa y actuó como si no la hubiera escuchado. Era tan obvio que quería alejarse de su esposo y su reacción solo provocó que él se divirtiera mucho; incluso tuvo que reprimir la risa mientras observaba lo bellamente incómoda que lucía.

ʺDéjala mamá. Va a estar bienʺ, le dijo Edward a Cynthia. Conocía a su esposa como la palma de su mano; era una mujer tradicional y conservadora, lo cual no le molestaba Edward en lo absoluto. Él no era el tipo de hombre que impedía que su mujer hiciera lo que ella quisiera, siempre y cuando no se pusiera en riesgo.

ʺSolo quiero que descanse. ¡Qué pena, Rocío es demasiado honesta! ¿Por qué no le enseñas a ser más astuta?ʺ, dijo Cynthia, con un profundo suspiro, mientras sacudía la cabeza. Después decidió seguir a Rocío para ayudarla, aunque prácticamente no sabía nada de cocina, creía que platicar con ella mientras cocinaba, de alguna manera ayudaría a matar el tiempo.

En tanto, Edward se sentó en el sofá con una sonrisa, pensando en qué regalo le gustaría a su esposa, por su reciente promoción.

ʺSamuel acaba de bajarse del avión y vendrá para acá directamenteʺ, le dijo Daniel, después de colgar el teléfono. ¡Qué pena! Natalia había sido la única que no podría asistir a la fiesta esa noche.

ʺ¡Perfecto! Tengo algo que hacerʺ, respondió Edward mientras se levantaba y caminaba hacia la puerta.

ʺ¿A dónde vas?ʺ, preguntó Daniel, pero Edward ni siquiera lo volteó a ver y simplemente siguió caminando.

ʺ¡Caramba, Daniel! Llevas mucho tiempo trabajando con Edward; ya deberías saber que si hubiera querido decirte a dónde iba te lo habría dicho sin que tú

eron ya haberlo comprado para ese entonces.

ʺPor supuesto, jefe. Deme un minuto. Lo llamaré ahora mismoʺ, respondió Isaí mientras tomaba otro teléfono y marcaba el número del gerente de Dora Jewelry.

ʺ¡De acuerdo! ¡Solo date prisa! Si ya se vendió, entonces voy a tener que cambiar mi rutaʺ, dijo Edward mientras desaceleraba el auto. Si el collar ya hubiera sido vendido, tendría que girar en la próxima intersección para ir a conseguir otro regalo para su esposa. Se sentía presionado por el tiempo y no quería perder ni un minuto.

ʺJefe, dice el gerente de Dora Jewelry que apartaron el collar pero que el comprador no ha ido a recogerloʺ, dijo Isaí, mientras sostenía los dos teléfonos contra sus orejas, al mismo tiempo. Estaba un tanto molesto con él mismo y pensó: '¿Por qué no simplemente le envié el número del gerente al señor Mu? ¿O por qué no le dije al gerente que llamara personalmente a mi jefe? ¡Parezco un idiota con los dos teléfonos en la cabeza!'.

ʺ¡Excelente! Pídele al gerente que me lo guarde. Estaré allí en diez minutos. Ah, por cierto, si estás libre esta noche, ¿por qué no vienes a casa?, habrá una fiestaʺ, dijo Edward e inmediatamente colgó el teléfono, incluso antes de que Isaí pudiera decir algo. Pisó el acelerador a fondo y se dirigió hacia Dora Jewelry.

ʺ¿Qué? ¿Que hay fiesta esta noche...?ʺ, Isaí se sorprendió mucho cuando se dio cuenta de que su jefe había colgado. No podía entender qué estaba pasando, ni de qué fiesta estaba hablando Edward, pues había colgado antes de que pudiera preguntarle algo. No tenía más remedio que asistir a esa fiesta, ya que el señor Mu personalmente lo había invitado. Pero ese no era realmente el problema, sino que Isaí era soltero y no sabía a quién demonios llamar para que lo acompañara.

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