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   Capítulo 1219 Somos vecinos (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6367

Updated: 2019-11-08 01:51


"¿A quién está llamando?", le preguntó la confundida mujer a Belén, pues no tenía la menor idea de por qué Kevin había dicho que sería más fácil lidiar con eso. ¡Su tranquilidad la exasperaba!

"¿A quién crees? Lo más probable es que esté llamando a tu esposo, el Sr. Lu. Creo que cometiste un grave error, estoy segura de que tu esposo no se pondrá nada contento al enterarse de que lo involucraste en esto", sonrió Belén. Esa mujer era tan tonta que era sorprendente que pudiera usar su capacidad cerebral para respirar.

"¿Y tú quién eres? ¿Cómo es que sabes el apellido de mi esposo?". Eso le golpeó profundamente en el ego, y no le quedó de otra que volver a abrir la boca.

"Tú misma lo dijiste, ¿no es así? Nos contaste que tu esposo es el Director de la Oficina de Administración Tributaria, yo siempre voy a ese departamento, además, conozco a tu esposo", dijo Belén, sin poder evitar poner los ojos en blanco. '¡Qué mujer más estúpida! Estoy segura de que su esposo no se lo va a tomar nada bien, fue tan estúpida que lo involucró en todo esto'.

"¡Me das pena! Podíamos haber tratado esto en privado, pero insististe en actuar como una loca; no creo que las cosas terminen bien para ti", suspiró Natalia. Su esposo era tan osado como para lidiar con el mismísimo alcalde, por supuesto que no iba a tenerle miedo a al Director de la Oficina de Administración Tributaria.

"¡Ja! ¡No trates de asustarme! ¿Acaso son los dueños de la ciudad? Lo dudo mucho". Si bien la mujer estaba un poco asustada ahora, no creía que Kevin fuera lo suficientemente poderoso como para enfrentarse a su esposo, todavía pensaba que podía intimidarlos con eso.

"Tienes razón, no somos dueños de la ciudad, pero algo podemos hacer para defendernos". A Belén le complacía que se hiciera justicia, y ahora estaba realmente emocionada.

"¿Defenderse de mí?", dijo la mujer, y empezó a gritar. "¿Qué? ¿Qué piensa

ó en atacarla y rasguñarle la cara. ¿Cómo iba a dejarla salirse tranquilamente con la suya?

"¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! Si rompieron algo o hirieron a alguien, les pagaré una indemnización", dijo el director complacientemente. Pero en su mente no dejaba de culparse a sí mismo, no pensaba que la agresividad de su mujer fuera algo fuera de lo común y por eso no le había prestado atención a su indecencia. Aunque nunca pensó que fuera capaz de hacerlo pasar por algo así.

"No es cuestión de dinero, esto es grave. Hoy usted vino hasta aquí porque lo llamé, ¿pero y si fuéramos personas comunes y corrientes? ¿Se ha puesto a pensar qué hubiera pasado?", dijo Kevin con una gélida sonrisa. La ciudad parecía estar ahogada en corrupción, había visto de cerca cómo funcionarios importantes habían utilizado su poder para intimidar a los demás, y había empeorado en los últimos días. Tal vez todo era obra de Dios para que así esas personas pudieran vérselas con la justicia.

"Sí, tiene razón, Mayor General Gu. Definitivamente seré mucho más estricto con mi familia y nunca les permitiré abusar de otros a costa de mi posición", prometió el director, temblando de miedo. Ni siquiera se atrevió a levantar la cabeza, por miedo a encontrase con los ojos de Kevin.

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