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   Capítulo 3 Divorciados

Cupido De Amor Por SOFÍA SEGOVIA Palabras: 7790

Actualizado: 2020-09-23 00:05


Cuando Daryl entró en la villa vio a Candida bajar las escaleras con una evidente expresión de regodeo.

Tan pronto como sus ojos se encontraron, ambas sintieron la hostilidad hacia la otra.

"¿Qué estás haciendo aquí?", preguntó la primera.

La otra parecía elegante y tranquila, aunque emitía un aura orgullosa y arrogante, con la cual sonrió y dijo: "Debería ser yo quien te pregunte eso. ¿Cómo puedes ser tan desvergonzada? Luego de haberte acostado con otro hombre anoche, ¿todavía tienes la cara para volver con la familia Lu? ¿No temes que todos ellos se burlen de ti y te humillen?".

Mordiéndose los labios con fuerza y apretando los puños para reprimir la ira, a la chica le temblaban las manos, pero no mostraría ningún signo de debilidad frente a su hermana y sus palabras. "Esta es mi casa y soy la esposa de Leon. ¿Pero qué hay de ti? Eres solo una amante que se mete a la cama de su cuñado e incluso te embarazas de un hombre casado. ¡Qué despreciable!".

Ella había estado tan ciega durante tanto tiempo que no veía cómo era realmente Candida.

"¿Qué dijiste?", replicó esta última, irritada por las palabras de su hermana. "¡Daryl, despierta! ¿De verdad crees que la familia Lu todavía te quiere? No seas ingenua. Ya no eres útil para Leon, así que ya no te necesitan aquí. ¿Es que todavía no te das cuenta de que él solo se casó contigo debido a la riqueza de la familia Ye? Soy yo a quien ama de verdad y quiere casarse conmigo. Pronto seré la señora de la familia Lu".

Enderezándose, Daryl frunció los labios, y como no quería ver el rostro de esta mujer ni un segundo más, dio un paso adelante para decir: "Apártate de mi camino".

"¡De ninguna manera!", exclamó la otra, parándose frente a ella y procediendo a empujarla. "¿Qué estás haciendo? ¡Aahh!".

Con un grito repentino, Candida tropezó y se cayó.

Al instante palideció entre quejidos. "Daryl, ¿cómo puedes hacerme esto? Estoy embarazada de Leon. ¿Quieres que muramos mi bebé y yo?".

El hombre estaba arriba, y no bien escuchó el grito de Candida, corrió escaleras abajo. Apenas vio a la embarazada en el suelo, su rostro se ensombreció, se le acercó y la abrazó. "Cariño, ¿estás bien? No me asustes así".

Esta se inclinó débilmente en sus brazos, lo agarró por el cuello con fuerza y sollozó: "Cariño, ¿cómo puede mi hermana hacerme esto? Quiere matar a nuestro bebé".

Al escuchar sus palabras, este se enfureció de inmediato, levantó la cabeza y frunció los delgados labios con los ojos llenos de furia. "Daryl, ¿qué acabas de hacer? ¿Quién te dio derecho de pegarle a mi mujer? Si algo le pasa a mi bebé, créeme que lo pagarás. ¡Fuera de aquí! ¡No vuelvas a presentarte frente a mí!".

"¿Tu bebé? ¿Cómo te atreves a jactarte de ese bastardo en mi cara?". La forma en la que se preocupó ese hombre que solía amar, rompió el corazón de Daryl y lo miró con odio. "¿Qué hay de mi hijo? Fuiste tan despiadado que lo vendiste, ¿y ahora crees que podrás ser un buen padre? Dime, Leon. ¿Por qué te casaste conmigo? ¿Por qué me hiciste esto? ¿Acaso yo te hice daño?".

Al mirar el rostro del hombre, ella se sintió peor y lo quería maldecir por ser un desalmado.

Durante muchos años ella estuvo aguantando todo porque esperaba tener a su hijo de vuelta algún día, creyendo que podrían ser una familia feliz una vez que lo encontraran.

No obstante, ahora este hombre lo había destruido todo con crueldad, quitándole así el último rayo de esperanza.

Levantando las cejas, este dijo con desdén: "¿Quieres saber por qué? Porque nunca te amé. Me casé contigo por la riqueza de la familia Ye, pero a quien he amado desde siempre en realidad es a Candida y tuve que estar separado de ella durante cinco años por tu culpa".

A Daryl le tomó esa cantidad de años descubrir que todo era falso porque nunca se imaginó que su esposo solo la usaba.

Ahora sentía como si estuviera a punt

o de derrumbarse y tenía el cuerpo entumecido. Entonces dio un paso atrás y preguntó: "¿Lo que sucedió a la familia Ye tuvo algo que ver contigo?".

Su voz fue muy débil al preguntar.

"Todas las propiedades de la familia Ye están ahora bajo el nombre de Candida. ¿Sabes qué? Ya no tienes ni un centavo", reveló él con ojos fríos y despectivos, pues estaba extasiado de ver a esta mujer en una situación tan miserable.

Ella apretó los puños en desesperación cuando de pronto agarró el cuchillo de fruta que estaba sobre la mesa a su lado y corrió hacia su despiadado esposo.

"¡Voy a matarte! ¡Mereces morir, Leon Lu! ¡Me quitaste a mi hijo!".

En ese punto a ella no le importaba si se convertía en una asesina, ya que si mataba a este hombre sin escrúpulos, al menos vengaría por su hijo.

Los Lu fueron muy ingratos porque de no ser por la ayuda de la familia Ye, aun serían pobres.

Leon la engañó, y si ella hubiera sabido que no fue él con quien durmió esa noche y que no era el padre de su hijo, no habría desperdiciado cinco años de su vida a su lado. Además, soportó el maltrato de esa familia con la esperanza de que las cosas cambiaran en algún momento.

Después de todo, debido a su amor por su esposo, se olvidó de sí misma y le dio todo a los Lu. Ahora, tras enterarse de que Leon había estado con Candida durante tanto tiempo, lamentaba haberlo amado.

"¡Aahh! Daryl, ¿estás loca?", gritó pálida de pánico su hermana. Katrina escuchó la conmoción en la sala de estar, así que bajó corriendo.

Por su parte, Leon le arrebató el cuchillo a Daryl y la empujó hacia la puerta. "¡Eres una arpía!".

Al caer, ella sintió que se había roto algún hueso, pero aun así, levantó la cabeza.

En ese instante su esposo le arrojó un documento en la cara, y con una mirada asesina en sus ojos, le dijo: "Dado que me ayudaste anoche, no voy a armar un escándalo por lo que me acabas de hacer. Agarra el acta de divorcio y sal de aquí inmediatamente. No nos vuelvas a molestar ni a Candida ni a mí nunca más o haré todo lo posible para arruinar tu reputación".

Sus palabras destrozaron a la mujer, quien vio el documento con asombro y los ojos rojos de furia.

De haber sucedido esto antes, ella le habría rogado a Leon que no se divorciaran, pero lo de la noche anterior le había abierto los ojos.

Ya no viviría engañada.

"¡Descarado!", espetó ella apretando los dientes mientras lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.

"¿Qué acabas de decir?".

"¡No me cansaré de decirte lo despreciable que eres! Un sinvergüenza como tú no merece ser amado. No debí haber sido tan ciega por tanto tiempo". Dicho eso, la mujer se puso de pie, levantó la barbilla y miró a la pareja frente a ella con odio. "¡Juro que haré que se arrepientan de este día!".

Leon se burló con desprecio: "Ya quiero ver eso, no puedo esperar a luchar cara a cara contigo. Sin embargo, me temo que ese momento nunca llegará porque no tienes nada ahora y nunca podrás recuperarte".

Al mirar el rostro afectado de su hermana, Candida también intervino: "Daryl, te aconsejo que guardes fuerzas. Tienes que ir al hospital y ver a tu mamá por última vez, pues como no le queda dinero, ya no puede pagar sus gastos médicos. El doctor dijo que se está muriendo".

La otra se sorprendió al escuchar esa espantosa noticia.

Su madre era su única familia ahora.

Con el rostro llena de lágrimas, ella pensó que no tenía tiempo para discutir con estas dos escorias, de modo que se dio la vuelta y estaba a punto de irse cuando de repente la voz fuerte y clara de un niño pequeño resonó a su alrededor.

"¡Esperen!".

Todos miraron al chiquillo con asombro.

Ninguno sabía cuánto tiempo había estado aparcado el Lincoln negro en la puerta de la villa, pero varios hombres vestidos de negro salieron de él y se pararon detrás del niño de traje mientras este caminaba hacia Daryl.

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