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   Capítulo 2 Contrato de vida.

Atrapada entre mi amor desmedido y tu odio. Por Liliana Situ Palabras: 17145

Actualizado: 2021-02-12 03:00


Celeste observando a su antes amable amigo mostrar su lado más oscuro con ella en su habitación, no alcanzaba a comprender el porqué de su presente desgracia.

Conoció a Erik cuando ella tenía solo seis añitos cumplidos y Erick nueve años, pues los padres de Erik se habían mudado a esa ciudad donde experimentaban suerte en los negocios, los cuales comenzaban a a ser muy lucrativos.

Ronald Myers, padre de Erik conoció en una fiesta de negocios a Noah Millers y al ver que ambos congeniaban y sus empresas tenían mas o menos un giro similar, pensaron que hacerse socios era muy conveniente para los dos empresas para poder expandirse a nivel global.

Reunidos en la enorme casa de los Millers en esa ciudad para tratar asuntos de esa unión corporativa, los niños de ambas familias se conocieron por primera vez.

Instantáneamente, Celeste habló con Erik y Emma con el callado Camilo a quien hizo sonreír por primera vez en sus cuatro años, pues hasta ese entonces había sido un niño muy arisco, triste y taciturno.

Ese hecho no lo pasaron por alto las niñeras que cuidaban de los pequeños en la villa, donde sus padres se reunían.

Cuando todos los integrantes de la familia estuvieron juntos una idea más brilló en las mentes de Ronald y Noah, por lo que lo explicaron detalladamente a sus esposas frente a los niños que jugaban sin preocuparse de los adultos.

La idea era la unión permanente de las empresas para que siguieran su constante crecimiento con la boda de los herederos de ambas familias, que para su buena suerte eran Celeste y Erik, a los que solo los separaban tres años de diferencia.

Los padres estuvieron de acuerdo unanimamente y cuando Celeste tuviera dieciocho años y Erik, veintiuno, ambos deberían de consumar su amor y casarse lo antes posible.

Pero no deberían de tener hijos hasta pasados los primeros cinco años de matrimonio.

Esa condición era vital para que ambos pudieran tener un vasto conocimiento práctico y teórico de sus empresas, del funcionamiento, de planes de expansión y algunas fusiones con empresas pequeñas que emergían con alguna que otra novedad y eran fáciles de adquirir por un bajo precio.

También se estipuló que los herederos solo podrían tener máximo dos hijos y si no podían tener hijos, la responsabilidad recaería en los hermanos menores para que las empresas continuaran con su legado.

Ninguna envidia o competencia entre hermanos debería de destruir lo que con tanto sacrificio, sudor, dinero y horas invertidas los Myers y Millers habían construido primero separados y luego en sociedad.

Los padres de los niños no querían dejar nada al azar, por lo que firmaron un acuerdo con las firmas de los cuatro, sus nombres, las fechas de emisión del acuerdo, de cuando se debía de hacer válido y los posteriores diez años.

Con solo seis y nueve añitos, el futuro de Celeste y Erik fue decidido como una transacción comercial entre sus ambiciosos padres.

Por eso es que ese día en específico, al cumplirse la fecha pactada y marcada en ese contrato, los Myers celebraron una fiesta excelsa para festejar.

Celeste había sido cuidada y celada para que mantuviera su pureza y virginidad desde que comenzó a despertar interés en los chicos.

Tal tarea también se le encomendó a Erik bajo el pretexto de que ya estaba comprometida y que los muchachos solo tratarían de aprovecharse de su apreciada amiga.

Esto solo respondia a que Erik pudiera ser el primer chico en la vida de Celeste y su pureza fuera de Él de acuerdo a lo planeado.

Pero con lo que no contaban es que la misma Celeste se alejaba de los demás chicos y solo pasaba los días con Erik, por lo que sus guardianes se relajaron y los dejaron estar solos mas tiempo.

Si ellos intimaban no representaba ningún problema, de hecho sus padres lo anhelaban para que la unión se consumara lo antes posible.

Pero cuando se enteraron de que Erik tenía una novia y desde hacía tres años e incluso Celeste sabía de ella, todos enloquecieron, pero más  Ronald.

Por eso había explotado contra los Handen y esa muchachita arribista que quería tener un pedazo de las empresas Millers-Myers.

Cuando Celeste le confeso a sus padres con lagrimas en los ojos que la chica Handen había terminado con Erik causándole una tristeza profundas, los Millers sonrieron felices y los Myers se tranquilizaron.

Bajo la excusa de festejar la culminación de los estudios medio superiores de Celeste, los Myers le organizaron una fiesta donde estarían todos los amigos de Erik y de la chica.

Erik estaba aún muy deprimido por el asunto con Melissa, pero esa fiesta lo animó un poco al encontrarse rodeado de sus amigos que lo apoyaban.

Mientras de un lado de la enorme villa de los Myers la música electrónica, las bebidas, las risas de los jóvenes se escuchaban, los adultos celebraban por adelantado la culminación de doce años de planeación estratégica que los había llevado a la cima en poco tiempo.

Las dos familias ahora eran las más prestigiosas, poderosas, billonarias de la ciudad, ciudades vecinas, de continente y sus empresas tenían presencia internacional.

Con el tiempo habían absorbido pequeñas empresas tal como lo habían planeado en el pasado colocandose en cada restaurante, pequeño, grande y chico del mundo entero.

Por eso su fortuna debía ser cuidada y nadie mejor que los herederos para que continuaran con esa responsabilidad.

Cuando la fiesta del lado de los jóvenes llegó a su fin a las 10 pm, todos los invitados se despidieron de los anfitriones.

Erik desapareció en el despacho de su padre donde también estaba el padre de Celeste para hablar mientras que Celeste hablaba animadamente con su madre y la madre de Erik.

Dentro del despacho Erik no podía creer las palabras que le decía su padre.

"Padre, déjame entender esto bien..."

"Me separaste de Melissa, el amor de mi vida a quien pensaba hacer mi esposa solo porque me comprometiste desde que era solo un niño con Celeste?"

"Pero si eso es arcaico y de mal gusto!"

"No puedes obligarme, no la obligaré a ella, solo somos amigos, nos queremos como si fueramos hermanos!"

"No siento nada por ella, amo a Melissa y la iré a buscar sin tu consentimiento!"

Noah Millers tomaba su bebida lentamente manteniéndose al márgen la discusión entre hijo y padre.

"Esto no esta sujeto a discusión muchachito estúpido, harás lo que tu padre te ordena y esta noche consumaras esa unión con Celeste, esa es mi última palabra."

"Eres mayor de edad y debes de asumir la responsabilidad, la empresa esta a punto de pasar a tus manos y como tal este es un requisito indispensable que estipulamos ambas familias para preservar nuestra fortuna y reputación."

"Actua como un hombre ante la situación y deja de quejarte como una niñita!"

Erik furioso se acercó a su padre que también le sostenía la mirada retadora, sin importar que el joven ahora fuera mas alto que Él y más musculoso debido a su juventud y ejercicios.

"Si osas ir a buscarla puedes despedirte de tu herencia Erik."

"No la quiero padre, puedo trabajar y ser feliz a su lado."

"Muy bien, si te vas a perseguirla me encargaré de que su familia quiebre y me le dire que tu tuviste la culpa, te parece mejor esa idea?"

Erik trató de golpear a su padre y Noah se levantó para sostener su puño justo antes de que golpeara la mandíbula de Ronald Myers.

"Chico, se que parece injusto, pero es por el bien de las dos familias, no lo comprendes?"

"Tu tal vez creas que ella te ame a ti, pero tal vez solo esta detrás de tu dinero, tu influencia, las conexiones de tu familia, creeme, lo hemos visto muchas veces tu padre y yo en el pasado."

"Además, dime en verdad no te atrae nada mi hija?"

"Es muy bella y ha sido educada para ser la esposa perfecta, tu mismo puedes ser testigo de eso, ella es graciosa, linda, versada, inteligente y su cuerpo se ha moldeado a los gustos de cualquier chico..."

"Puedes decirme que tiene Melissa Handen que no tenga mi hija?"

Erik no quería ser grosero con el señor Millers, pero Celeste solo despertaba en Erik ese amor tierno como lo hacia su hermana, aunque era una molestia enorme que solo Camilo podía soportar, Celeste era su compañera, su amiga, nunca la consideraría su amante.

Nunca.

"Ya sabes muchacho, aunque me haz dado una idea...."

Dijo Ronald sentándose cómodamente en su elegante silla encendiendo un puro.

"Puedes irte a buscarla, como te dije antes te quitaré del testamento."

"Tu hermana heredará todo pues entre ella y Camilo si hay una amor más allá de lo puro, todos los sabemos y lo fomentamos no es así Noah?"

"Así es Ronald."

Dijo Noah Millers terminándose su bebi

da y sirviéndose otra de fino y caro whisky.

"De hecho porque no la llamas en este momento y le dices que iras por ella para que se casen pero que tienes en que caerte muerto."

Ronald le lanzó a su hijo su caro celular, el cual el chico atrapó ágilmente y marcó el número de Melissa, el cual se sabía de memoria.

La llamada se conecto de inmediato y la voz de Melissa se escucho del otro lado.

"Melissa mi amor, soy Erik, por fin puedo ser libre para amarte!"

"Iré por ti lo antes posible, solo pediré unos prestamos para comprar mi boleto de avión y..."

"Erik, tu eres millonario, porque pedirías prestado?"

"Mi padre me condicionó con que renunciara a mi herencia para poder ser libre para amarte y acepté por lo que..."

"No lo hagas, no vengas."

"Que...porque dices eso mi amor, yo puedo trabajar para tu padre..."

"Erik, solo me interesaba tu dinero, no tu amor, si entendiste otra cosa estás muy equivocado..."

"No, eso no es verdad, tu siempre dijiste que no te importaba mi dinero...que me amabas por mí..."

"Mentí."

El chico soltó el celular que se estrelló en el piso, pero eso no le importó a Ronald quien tenía un modelo más reciente, más potente y caro en su bolsillo ya.

"Ahora si me crees muchacho?"

"Estoy seguro de que esto es tu culpa padre, lo averiguaré tarde o temprano!"

"Una cosa más niño insolente...."

"Si le dices algo de esto a Celeste, me encargaré de matar tu amada Melissa y toda su familia, sus vidas dependen de tus acciones esta noche."

"Ahora ve a cumplir con tu obligación de esta noche!"

Furioso Erik salió de la oficina de su padre dando un portazo que asusto de muerte a Celeste y más cuando pudo ver el semblante de su amigo que la tomaba de la mano para conducirla a su habitación donde ahora estaba aterrada recostada en la cama con Erik encima.

Sus lágrimas caian libremente por sus ojos trazando ríos por sus mejillas y su corazón se quebraba mientras que trataba vanamente de resistir el ataque de su amigo.

Ya no hablaba, pues eso solo había conseguido enfurecer mas a Erik, además de que las palabras hirientes de que no lo llamara "Polar" nunca más la hirieron en el alma.

Ella le puso ese apodo porque Erik siempre fue su amigo protector, como si fuera un osito de peluche o un osito de su caricatura favorita y al ser Erik tan blanco, decidio ponerle "Polar" de cariño.

Apodo que le gustaba a Erik, pero solo lo usaba cuando estaban solos o con sus padres.

Erik se arrancó furioso la camisa pensando en las palabras de Melissa, de su padre y su mente estaba desconectada de sus manos en esa noche.

Celeste solo sentía como le arrancaba de forma atroz su blusa haciéndola girones y su falda hasta que estuvo solamente en ropa interior.

Erik estaba ido, la rabia, el coraje, la tristeza inmesa, las palabras de Melissa, de su padre no le permitían pensar en el presente.

De pronto se quedó quieto cuando sintió que algo se movía y pudo ver a su amiga casi desnuda llorando aterrada debajo de Él.

Ella no tenía la culpa, como Él de lo que sus padres habían decidido, por los dos.

Pero era lo que esperaban de ellos, que tuvieran sexo esa noche y cumplir asi con lo que sus padres y los de ella habían decidido tantos años sin pedirles su consentimiento.

Celeste al ver que su amigo se había detenido lo empujó para recuperar su ropa y tratar de ponérsela, pero su blusa estaba hecho jirones y la falda se le había roto el cierre, por lo que usó una de las sabanas de su cama para taparse y correr a encerrarse al baño de Erik donde no esperaba salir de ahí.

Celeste trató de calmarse y se enjuagó la cara con agua para poder mirarse en el espejo.

Su antes hermosamente maquillado rostro ahora era un desastre por tanto llanto.

Sus ojos estaban muy rojos y su rímel estaba corrido, sus labios estaban pálidos, toda ella estaba palida.

"Abre Celeste, tenemos que hablar."

"Nunca Erik, aléjate de mí o me suicidaré!"

"Prefiero quitarme la vida a tener que pasar por esta experiencia traumática otra vez!"

"Eres como mi hermano!"

Celeste se hizo ovillo en la tina del baño de Erik mientras lo escuchaba enojado tocar la puerta cada vez más fuerte.

La pobre chica se tapó los oídos con manos y se escondió lo más que pudo por la violencia que ejercía Erik contra la puerta.

Unos momentos antes de que Erik rompiera la chapa de la puerta, Celeste se abalanzo para tomar una navaja de afeitar de Erik y la presionó contra su garganta.

Un hilo de sangre ya comenzaba a bajar por su cuello cuando Erik entró por la puerta y contempló la horrible escena.

Sabía que si no hacía nada al respecto lo culparían sin remedio por la muerte de Celeste.

"Baja esa navaja Celeste, no ganas nada haciéndote daño."

"Ah no? entonces lo gano si tú me lo haces Erik?"

"Erik que no te das cuenta de que me querías violar?"

"Como puedes ser tan ruin?"

"Yo te queria demasiado, ahora haz matado mi cariño por ti!"

Erik caminó rápidamente para quitarle la navaja y contener la hemorragia.

"Eres una tonta, siempre he tenido que protegerte de todo!"

"Jamás te lo pedí!"

"Pero ahora te pido que me dejes en paz, no se porque ahora te comportas así!"

"Porqué Erik, dime porque ahora te portas así!"

"Siempre fuimos claros en nuestra amistad porque ahora tú te compritas así!"

Celeste se echó a llorar de nuevo presa del temor que le infundía Erik quien la tenía fuertemente agarrada de la mano.

Con un movimiento rápido, Erik la levantó de la tina para poder cargarla de vuelta a su habitación, pero Celeste comenzó a removerse y patear en el aire pensando lo que le pasaría después.

Erik, molesto por su renuencia la bajó al suelo pero Celeste intentó darle una bofetada, pero el chico le detuvo la mano antes de que siquiera tocara su mejilla.

Ambos estaban contra la pared, Erik tenía que hacerlo, la vida de Melissa y su familia estaba en sus manos y no podía negarse y si no lo hacía, Celeste lo delataría.

Celeste era extremadamente mala para decir mentiras y no sabia fingir, por lo que se resignó a hacer algo que tampoco quería.

Primero le pidió perdón mentalmente por lo que tenía que hacerle esa noche y juró que en cuanto pudiera averiguaría más acerca de ese contrato que los obligaba a casarse.

Haría todo lo que estuviera en sus manos para destruirlo y conseguir que ambos fueran libres.Compensaría a su adorada amiga Celeste por esa noche, pero sería un sacrificio que los involucrados a los dos.

Erik cerró los ojos, los abrió con convicción absoluta.

Erik tomó con ambas manos las mejillas de su amiga e hizo algo que jamás pensó hacer, besarla.

El beso fue una sorpresa para ambos, pero más a Celeste que abrió los ojos enormemente y quiso alejarse de su amigo que ahora la besaba!

Una de las manos de la chica agarraba con fuerza la sabana alrededor de su casi desnudo cuerpo, otra golpeaba el pecho de Erik, pero fueron sus pies los que golpearon la espinilla de Erik, quien al sentir el dolor en su pierna la soltó de nuevo.

"Alejate Erik, estas siéndole infiel a Melissa y de la peor forma porque también es mi amiga!"

"No me interesa que haya pasado esta noche con nuestros padres, pero se que todo tiene una solución, hablemos con ellos, habla conmigo, dime que es lo que te pasa, por favor!"

Erik sabía que no podía decirle nada porque la vida de Melissa estaba en peligro si ella se enteraba, su amiga no sabía mentir.

Sin nada que pudiera hacer, cerró los ojos....solo esperaba no ser demasiado brusco con ella y que no lo odiara después.

Le quitó la sabana de su cuerpo y la abrazo pegándolo a su cuerpo para intentar excitarse un poco.

Pero algo que no esperaba es que el beso de su antes amiga fuera tan dulce en comparación con los de Melissa, pero eso nunca se lo dejaría saber a Celeste.

Una pasión contenida comenzó a desbordarse por su piel y pronto sus manos recorrían con urgencia el cuerpo tembloroso y firme de Celeste.

Las pequeñas manos de Celeste intentaban en vano empujarlo, por lo que Erik junto sus dos manos con una de sus grandes y fuertes manos para sostenerlas detrás de su espalda y que ella no ofreciera mas resistencia.

Celeste cerró los ojos resignada a que ese día perdería su virginidad en manos de su amigo adorado.

Unas lágrimas cayeron de su rostro y su alma se hundió por los suelos.

Su corazón se quebró un poquito y su mente se escapó de ese lugar para viajar a un lugar seguro donde solo estaba ella, sola, sin familia ni amigos.

Esa noche seria el inicio del suplicio al lado de Erik, quien ahora se colaba entre sus piernas para poseerla por primera vez en su vida.*****************By Liliana Situ*****************

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