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   Capítulo 3 Escape en la madrugada.

Atrapada entre mi amor desmedido y tu odio. Por Liliana Situ Palabras: 16994

Actualizado: 2021-02-14 05:26


Celeste yacía recostada desnuda y medio tapada por las sabanas azules de la cama de Erik.

Ambos estaban exhaustos, pero Erik a pesar del cansancio experimentado por su previa actividad con Celeste no tenía sueño en esa madrugada, por lo que ahora permanecía con un sencillo pantalón de pijama y una playera de pie en el balcón de su habitación aferrándose fuertemente con las manos a su barandal.

Las imágenes de lo que habían hecho juntos le pasaban uno y mil veces por la mente a Erik, quien ahora se sentía mas molesto por la actitud puritana de su amiga.

Ella se había mantenido en todo momento con lo ojos cerrados, no había hablado, tenia la cabeza de lado y Erik fue el único que participó en todo el acto sexual.

Fue una desastrosa primera vez para ambos, pues a pesar de que Erik era muy apuesto y galante, se mantuvo siempre en celibato, esperando que Melissa, su amada Melissa fuera su primera chica con la que compartiría la pasión que ambos sentían el uno por el otro.

Nada de eso había pasado y ahora se sentía despreciable.

Odiaba a su maldito padre, al padre de Celeste, se odiaba a Él mismo, pero a la que mas odiaba ahora era a Celeste porque lo habian obligado a tener sexo con ella, con su antigua amiga.

A pesar de que Celeste le rogó al principio que no lo hiciera que ella era virgen, que no quería hacerlo, Erik la ignoró por completo.

Mientras la besaba pensaba en Melissa, comparaba sus besos apasionados con los de Celeste, quien ni siquiera sabía besar, porque nunca había tenido novio y de pronto otra idea pasó rápida por su mente.

Recordó que sus padres le habían pedido que la cuidara porque ella ya estaba comprometida!

Y esta comprometida con Él!

Se sintió de pronto usado de nuevo.

Erik deseaba en esa madrugada de viento helado que su situación fuera diferente, que no fuera rico, que no tuviera presiones tan grandes por tomar posesión como CEO en las empresas Millers-Myers, empresas que sus padres habían invertido media vida, mucho dinero y esfuerzo para heredárselas.

Erik creyó fervientemente que se las heredarían a ellos, pero no que tenían que casarse para que eso fuera posible!

Golpeaba con sus manos el barandal furioso por como lo habían obligado, por como había obligado a su amiga que parecía una mártir llorando todo el tiempo.

Justo como lo hacía cuando era una niña asustadiza por algún insecto o araña y Él tenía que socorrerla siempre.

Alzando la cabeza al cielo estrellado susurro una oración a la luna para que todo se arreglara de manera mágica, que sus padres olvidaran ese contrato de sucesión de empresa absurdo junto con todas sus especificaciones para que pudiera casarse con Melissa.

Cerró los ojos y rezó fervientemente mientas que salía vapor de su boca, pues el viento helado le daba en la cara de lleno.

Resignado volvió adentro donde su habitación estaba templada y contemplo a Celeste dormir por fin tranquila.

Caminó al baño donde antes Celeste había amagado con suicidarse y abrió la llave de la tina para darse un baño relajante.

Lo necesitaba demasiado después de lo que hizo, lo que lo forzaron a hacer por amor.

Pero no por amor a Celeste, si no a Melissa y juró en esa madrugada hacer todo lo posible para estar con ella al término de un año, les gustará a sus viejos o no.

Celeste por su parte fingió estar dormida cuando escucho la puerta corrediza de la enorme habitación de Erik abrir y cerrarse.

Después lo escuchó caminar al baño y cerrar la puerta.

Celeste había dormido solo un poco, pero tuvo una pesadilla tan horrible que se despertó aterrada sudando frío y se contemplo desnuda y en esa cama extraña y familiar a la vez.

Sus ojos de la chica se acoplaron a la oscuridad y pudo ver a su antes amigo de pie en el balcón golpeando con sus manos el barandal de metal.

Ambos chicos estaban rotos, ambos estaban tristes y furiosos a la vez, pues ellos no podían creer que ahora fueran parte de una estadística horrible de las cuales habían escuchado algunas veces entre sus mas allegados amigos.

Ellos les habían contado que sus padres les habian concertado citas para que conocieran a sus posibles futuros esposos, algunos de ellos en ese mismo momento se comprometían, pues tenían esa instrucción por parte de sus padres.

Incluso llego a conocer el caso de varias chicas a las cuales habían casado con algún supuestamente apuesto millonario, pero cuando lo conocían antes de la pactada boda, era mucho mayor que ellas, hasta 15 años en algunos casos y no eran muy guapos ya.

Si bien la unión entre las familias era muy prospera y mas si tenían negocios juntos o buscaban una fusión por medio del matrimonio, para las jóvenes era desastroso, pues los esposos muchas veces tenían amantes o simplemente se odiaban por el resto de su vida.

Asi fue el caso de su amiga Molly, quien supuestamente iba a casarse con un apuesto millonario, mayor que ella, pero si era guapo.

Todo el matrimonio fue concertado por los padres de ambos, quienes por supuesto solo veian el interés económico en la unión de sus hijos.

Pero ese hombre tenía una novia a la que amaba llamada Annie y cuando se enteró de que era probable de que Molly junto con su madre hubieran asesinado a su amada enloqueció y rompió el lucrativo matrimonio.

No hubo poder humano ni represión de su padre que lo obligara a cumplir su promesa previa.

Duncan, el prometido odiaba con todas sus fuerzas a Molly a su familia entera y se vengo de ellos de la peor manera dejándolos en la calle y creando escándalos para que la sociedad, de la cual una vez fueron parte, ahora los excluyera y rechazara.

Por eso ahora sola, recostada en esa cama desnuda, Celeste contemplaba si tenía alguna forma de escapar de sus padres y los padres de Erik.

Sin hacer ningún ruido se levantó de la cama decidida a huir a su casa primero o a casa de algunas de sus amigas mas cercanas y contarles que tenia un problema enorme que debía solucionar en otro lado para que la ayudaran a escapar.

Pero se dio cuenta de varias cosas y comenzó a trazar su plan de escape de ese modo.

Primero buscó en el enorme armario de Erik ropa para que se pudiera poner, lo cual fue tarea sencilla, pues ella conocía de memoria la habitación de su antes amigo.

Rápidamente se puso su ropa interior intacta, ropa deportiva de su amigo y unos tenis de ella que una vez había dejado en su casa pues siempre hacían diversas cosas en el día ahí.

Se cercioró de que Erik siguiera en la bañera y de puntitas abiro la puerta de la habitación para salir de esa casa.

Afuera todo estaba en silencio y a oscuras, por lo que rápidamente bajó las escaleras, pasó por el gran comedor, la enorme sala y abrió la puerta principal para salir de la casa.

Digitó la clave de seguridad en la puerta, que se abrió de inmediato y le dio un último vistazo a todo lo que ella conocía y sabia que no podía volver a ver nunca en su vida.

Afuera no había ningún automóvil, por lo que desbloqueo su celular para pedir un auto lo antes posible desde una app que usaba mucho.

El viento helado parecía golpearle la cara con furia, cuando pasaba por las hojas de los arboles silbaba y aullaba en las esquinas recorriendo invisiblemente las paredes.

Unas luces a la lejanía pusieron en alerta a Celeste quien pregunto el nombre del chofer y al cotejar todos los datos, le pidió que la llevara a su casa.

Para su buena fortuna, no había nadie en su casa mas que los sirvientes que se despertaron asustados cuando escucharon sonar el timbre incesantemente en esa madrugada gélida.

Argelia, la mayora de la casa miro por la cámara de seguridad de la casa antes de abrirle la puerta a la señorita Celeste, quien parecía congelada y triste en esa madrugada.

"Pero señorita, que pasó?""Sus padres donde están?"

"No viene con sus padres?""Está en algún tipo de problema?"

Marian, la doncella de Celeste fue despertada por el ruido también y salio al encuentro de una congelada Celeste y cuando la vió tiritar de frío, ella corrió por una cobija para dársela mientras que acompañaba a Celeste a su habitación.

"Argelia, solo vine por algunas cosas, mis padres...ellos me hicieron algo imperdonable... nos hicieron algo imperdonable a Erik y a mi..."

"Por favor prepárame un te mientras subo a cambiarme con ayuda de Marian, necesito pedirles dos favores."

Argelia fue a la cocina a prepara el té, Marian ayudaba a Celeste a preparar una mochila con ropa para un viaje a cualquier lugar lejano de su casa y de los Myers.

Incluso deseo saber donde estaba Melissa para que se fuera con

ella, pues sabia que Erik no la buscaría con ella, pues a pesar de que la amaba demasiado a Melissa, no la había ido a buscar y ahora sabía la causa.

El maldito acuerdo de matrimonio entre ellos por el bien común de las familias Millers y Myers, todos unos bastardos hipócritas e interesados.

"Señorita, necesitará su pasaporte y dinero?"

"Si tiene algún problema muy grave, puede ir con mi familia en el campo, es alejado de la ciudad y la cuidaran mientras se resuelve todo."

Marian trataba de consolar a Celeste, quien se veía perturbada, como fuera de si, triste y de vez en cuando se detenia para pensar en algo que la ponía al borde de las lágrimas.

"Gracias por la oferta Marian, pero no quiero meterte en mas problemas, de hecho, vamos, necesito hablar con las dos ahora, no tengo mucho tiempo."

Celeste echo una ultima mirada a su habitación y lejos de sentirse triste por su partida, se sintió esperanzada a empezar de nuevo en otro lugar, lo mas lejano posible de todos.

"Aquí está su té señorita Celeste, ahora diganos como podemos ayudarla?"

Celeste se tomo su te caliente y sintió que todo su calor perdido afuera en el frio, ahora volvia a recorrerle el cuerpo.

"Se que mis padres les preguntaran si saben donde estoy, ustedes diran la verdad, que no."

"Aunque me hayan querido ayudar no se los permiti, de acuerdo?"

"Quiero que les digan que gracias al regalo que me hicieron esta noche, pude comprender cuanto me amaban, cuanto valia para ellos y que desde este momento nunca mas hare lo que me digan, que me pueden considerar una hija renegada."

"No quiero ser una Millers nunca más."

Celeste grabo toda la conversación para enviársela a su madre por mensaje para que no maltrataran a las doncellas y menos a Marian, quien siempre había sido muy linda con ella desde niña.

Les agradeció por todas sus atenciones, les dió dos abrazos fuertes a ambas y salió de la casa dejando atrás todo lo que hasta esa edad conocía.

"Esto no es gracioso Celeste, sal ya de tu escondite!"

Erik había salido de la tina para darse cuenta de que la cama estaba vacía y no encontraba por ningún lugar de su dormitorio a la chica.

"A donde podrá haber ido desnuda?"

Se preguntaba mientras que su ansiedad iba creciendo lentamente dentro de Él , también un enfado nuevo contra ella, pues si el relajante baño en la tina lo había puesto de buenas, ahora que Celeste había desaparecido, se estaba poniendo tenso y enojado.

Mientras seguía buscando por todos lados una idea le cruzo por la cabeza rápidamente.

Y si se había ido? Adonde?En medio de la madrugada?

Celeste era muy miedosa de la oscuridad, no le gustaba andar sola en la calle a altas horas de la noche, no le gustaba tomar sola un taxi, así que descartó esa idea, por lo que vestido con una playera y pantalón de pijama salió de su habitación para buscarla por toda la casa, el jardín y los demás lugares donde sabía que tal vez podría estar escondida.

Erik se sintió mal de repente de haberle hecho pagar a Celeste algo de lo que ella era inocente como Él, pero no tenia remedio, amaba demasiado a Melissa como para ponerla en peligro o a su familia.

Nada en la cocina que estaba vacía y fría, nada en la sala de estar donde les gustaba antes leer libros de adultos, no pornográficos, sino libros de historias donde trataban temas de adultos, como matrimonio, vida, enfermedades, algunos si hablaban de sexo, pero pasaban de largo en esas paginas.

Erik y Celeste se querían, se cuidaban, reían y a veces lloraban juntos, pero ahora, Erik estaba solo buscándola por toda la casa.

Susurraba su nombre en las sombras de su casa y las luces se prendían y apagaban automáticamente cuando entraba en alguna habitación o salía de ella.

El jardín que más le gustaba a Celeste estaba cerrado, no se veía a la chica por ningún lado y Erik golpeo frustrado la pared con su puño cuando una voz le dió un susto inmenso.

"Asi que se fugo mi hermanita eh?"

Camilo había escuchado a Erik susurrar el nombre de Celeste afuera de su habitación y lo había seguido, pues encontraba divertido verlo tan preocupado.

"Debiste ser un amante terrible para que ella hubiera huido, si me hubieras dicho antes, te habría dado algunos consejos practicos"

Camilo sonreía malvadamente cruzado de brazos y recargado en la pared que estaba frente a Erik.

"No necesito que un chiquillo como tú me de consejos de nada, además no creo que tu seas tan bueno en la cama..."

"No? le haz preguntado a Emma?"

"Ella siempre está satisfecha, nuestros padres están felices con nuestra, digamos, cercanía intima y nosotros sabemos que incluso lo propician..."

Camilo caminó con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera negra para enfrentar al que en teoría era su cuñado ya.

"No entendemos porque ustedes son tan mojigatos e ingenuos...en verdad no se daban cuenta de lo que nuestros padres pretendían?"

Erik miraba en silecnio al hermano de Celeste que casi estaba de su altura, a pesar de solo tener 16 años.

"Al principio nosotros tampoco sospechábamos nada, pero después lo intuíamos, pero ahora lo confirmamos tanto Emma como yo."

"Nuestros padres los forzaron a casarse para que heredaran las empresas no es asi?"

"Si."

Dijo Erik irguiéndose más alto que Camilo y también cambio su expresión a una mas fría y distante con Él.

"Ay mi pobre cuñado, porque lo serás no es así? a la fuerza o por las buenas, pero lo serás."

"Si mi hermanita escapó de ti creo que tendrás un grave problema además de tu disfunción eréctil."

Camilo se rió de Erik a mencionar eso, pues Camilo y Emma eran mucho más despiertos que sus hermanos mayores.

"Si hubiéramos sido los mayores nosotros, nada de esto habría pasado y la santurrona de mi hermanita estaría a salvo de ti, de nuestros padres, tu por tu lado, estarías feliz con Melissa y tal vez preparando tu boda."

"En fin, no podemos cambiar nada, nuestros padres no nos heredaran las empresas a nosotros... aún."

Y con esa ultima palabra, Camilo camino de nuevo a la habitación de Emma donde ella lo esperaba dormida.

"Camilo, espera tienes alguna idea de...?"

"De donde se haya ido mi hermanita a esconder...hhuuummm..déjame pensar...."

Camilo simulo pensar unos segundos, pero después se dio la vuelta dándole la espalda a Erik para decirle mientras se iba de ese pasillo.

"No, la verdad no y no es mi problema, si no el tuyo, un gran problema tuyo."

Camilo regreso por donde había llegado dejando mas enfadado y desconcertado a Erik.

En verdad, su hermana y ese mocoso eran mucho mas despiertos para su edad, parecían entender mas cosas de la vida, de sus padres e incluso Camilo asevero que sabia mas de sexo que Él!

Eso era muy ofensivo!

Si bien, Erik había experimentado algo de toqueteos, besos calientes y con lengua en el pasado con alguna noviecita o amiga de la secundaria, jamas había llegado mas lejos.

No por ganas, pero si porque quería que su primera vez fuera con alguien que de verdad amara, por eso es que cuando conocio a Melissa planeo todo perfectamente antes de que su padre se metiera en su relacion con ella y la alejara de su vida para siempre.

"Oh Celeste...que te hice...que he he hecho..."

Desconsolado por no saber nada de su amiga, pues su celular estaba en la recamara de Erik, por lo que hablarle seria tonto, el chico se dejó caer en el suelo con la cabeza entre las rodillas.

Erik había visto uno que otro video con contenido pornográfico con sus amigos, pues era algo normal entre los chicos y además había escuchado de algunas vivencias sexuales con sus amigos, por lo que no considero que su desempeño de esa noche hubiera sido tan malo.

Cuando el frío comenzó a calarle la piel, Erik se levantó del suelo y caminó de regreso a su habitación.

Se sentía dispuesto a enfrentar la ira de sus padres y la de los padres de Celeste, pero tal vez eso podía de algún modo beneficiarlo.

Tal vez le pasarían la responsabilidad de la empresa a sus hermanos menores y Él se libraria de ese contrato absurdo.

Con ese pensamiento feliz comenzó a recoger la ropa de su amiga y miró como había quedado toda casi despedazada.

Eso lo hizo sentir mal, pues Erik nunca había sido violento con Celeste.

Dejando todo a un lado, trató de acomodar las sabanas para poder recostarse a dormir y algo rojo llamó su atención.

Era una mancha roja en sus sabanas...

Al instante comprendió algo que sus amigos le habían mencionado en el pasado.

Erik le había quitado su virginidad a su antes amiga Celeste.*****************By Liliana Situ******************

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