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   Capítulo 6 Altercado.

Atrapada entre mi amor desmedido y tu odio. Por Liliana Situ Palabras: 8628

Actualizado: 2021-04-08 06:45


Los gritos no paraban de parte de Ronald en la mansión Myers pues Erik había informado muy tranquilo esa mañana mientras desayunaba que Celeste había desaparecido.

Katherine, la madre de Erik trataba de controlar a su esposo Ronald quien parecía un loco.

La madre de Erik trataba de que su esposo no golpeara a su hijo que lo miraba retadoramente.

Erik permanecía en tensa calma sentado en la silla alta de la enorme y elegante cocina con un tazón de cereal en la mano.

"Tu tienes la culpa mujer por haber consentido tanto a tu hijo!"

Bramó como un toro furioso el jefe de la familia Myers.

Apuntando con su largo y gordo dedo a su vástago escupió con furia la siguiente sentencia.

"No pararás hasta encontrarla maldito muchacho!"

"Harás hasta lo imposible por encontrar a Celeste Millers dije quiera que esté!"

" Y cuando lo hagas deberás traerla de regreso a esta casa de la que nunca debió escapar!"

"Los Millers ya la están buscando por todas parte!"

"Que completo desastre!"

"Que profunda decepción me haz dado hijo!"

"Tu tienes toda la culpa de este asunto mujer!"

La señora Katherine Myers tiró un vaso al fregadero que se estrelló en mil astillas.

El ruido estridente no causó efecto en los hombres.

Pero si asustó a la pobre doncella que brincó asustada mientras que estaba limpiando los anaqueles de la cocina.

"No puedes culparme de todo Ronald Myers!"

"Es tu hijo también!"

"Si mal no recuerdo fue idea tuya y de Noah Millers planificar la vida de los niños!"

"De nuestros hijos!"

"No me vengas ahora a cargar a mi la culpa de esta situación."

"Ambos sabemos que es completamente tuya la culpa Ronald!"

La señora Katherine encaraba a su alto y atemorizante esposo parándose muy erguida frente a su esposo sin doblegarse ante Él.

Esta no iba a ser como otras veces en las que ella doblaría las manos para aceptar abnegadamente todo la mierda que su esposo quisiera tirarle encima.

"Desde que eran pequeños, ustedes, decidieron su vida y matrimonios sin tomarlos en cuenta para nada!"

"Yo me dediqué a educarlos y darles buenas bases a nuestros hijos!"

"No es culpa mía que la niña Millers haya huido cuando estaba con nuestro hijo anoche."

"No es mi culpa que haya huido de nuestra casa!"

La señora Katherine miró altiva a su esposo para continuar defendiéndose.

"Si huyó fue porque la obligaron a hacer algo que no quería."

"De igual forma también obligaste a Erik a estar con ella!"

Ronald miró a su pequeña esposa con verdadera furia.

Sus ojos estaban rojos por la irá, pues su esposa nunca antes se había atrevido a levantarle la voz.

Y menos delante de su hijo Erik.

Erik ahora estaba de pie listo para defender a su madre en caso de que su padre quisiera hacerle daño.

Ronald apretó sus puños con dureza haciendo que sus nudillos se volvieran completamente blancos por la ira contenida.

Decidió que era mejor ajustar cuentas con su mujer por la noche...

Y en privado.

"Huyó porque este estúpido muchacho se lo permitió, pero lo solucionará, verdad Erik?"

El joven estaba harto de que su padre se comportara como si fuera el dueño de su vida.

Pero para poder callar al ogro que tenía en frente tuvo que decir que si.

"Bien, quiero resultados a la brevedad posible, ya no quiero que nada vuelva a salir mal."

"Y te casarás con la chica Millers quieras o no Erik Myers!"

"No estoy bromeando jovencito."

"Tu unión con la heredera de los Millers no esta a sujeta a discusión ni a negociación alguna!"

Ronald se arregló la corbata,se recompuso su caro traje.

Se alisó su cabello, respiró para recuperar su actitud fría y calculadora que tanto lo caracterizaba.

Miró la hora en su costoso y fino reloj que tenía en su muñeca izquierda y comprobó que ya había gastado tiempo valioso discutiendo.

Después de dirigirles una mirada reprobatoria a madre e hijo salió de la casa para dirigirse a su empresa en silencio.

Katherine se recargó en la mesa de mármol de la cocina temblando un poco por el coraje que la invadía.

Apretó la mesa con ambas manos tratando de recuperarse por el desagradable altercado con su esposo.

Erik se acercó a su madre y trató de consolarla, pero ella lo apartó de su lado con sus manos.

Katherine salió de la cocina conteniendo las lágrimas de rabia y frustración interna.

Además de que no quería que ninguno de sus hijos l

a viera como una débil mujer llorona.

Solo en la cocina, sin nada de apetito Erik dejó lentamente su plato lleno en el lujoso fregadero.

Apretaba tan fuertemente la mesada que pronto unos hilos delgados de sangre comenzaron a deslizarse hacia abajo.

Furioso también con su padre, con Celeste y con su situación, Erik golpeó su puño contra la fría base de metal.

Salió de la casa para subirse a su auto de lujo y manejar sin rumbo fijo.

Quería alejarse un poco de todo y de su familia y no pensar en nada por unas horas.

Con eso en mente hizo rugir el potente motor de su auto y salió derrapando de su estacionamiento privado.

Erik golpeaba con saña el volante mientras que pisaba el pedal a fondo de su poderoso auto para perderse en las exclusivas calles.A Erik nunca le había llamado la atención perderse en el alcohol como a sus amigos cuando estaban presionados.

Pero esta vez sentía la necesidad urgente de hundirse en un buen vaso del más fuerte vodka o whisky en alguna taberna o bar abierto a esa hora de la mañana.

Mientras tanto en la Villa Myers Emma y Camilo habían escuchado todo el drama en la cocina.

Los chicos no habían perdido su buen apetito y de habían quedado desayunando tranquilamente en la mesa del comedor.

Ellos, los hijos mas jóvenes de las familias no se asustaron ni les afectó de algún modo los destrozos y gritos que se dejaron escuchar por parte de los padres de Emma.

"En verdad no entiendo a los viejos y a su férrea intención de que sean siempre los hijos mayores los herederos de todo!"

"Es tan cliché, tan anticuado, tan trillado todo este asunto!"

"Nosotros, los hijos menores también merecemos una oportunidad!"

Dijo con su degano habitual la hermosa Emma después de terminar su vaso de jugo recién exprimido.

Camilo asintió mientras terminaba de masticar su comida.

Los dos comían sin prisas y miraban constantemente en sus celulares sus redes sociales.

Ellos eran casi tan populares como sus hermanos mayores.

Salvó en el caso de Camilo quien era el doble de popular que su hermana mojigata.

Su popularidad era gracias a que Camilo subía constantemente selfies de Él mismo sin playera mostrando su duro y bien trabajado cuerpo.

"Lo mismo digo Emma, pero ambos sabemos que con la huida de mi torpe hermana tu y yo ganamos."

"Lo que importa ahora es que logremos que nos cedan a nosotros los derechos de las empresas."

"No creo que mis padres vuelvan a confiar en mi hermanita después de esta tontería que cometió!"

Camilo dejó su tenedor de plata en la mesa y esperó con calma que la doncella le retirara su plato.

"Cierto mi amor, esta situación si que es muy ventajosa para nosotros dos."

"Solo debemos jugar bien nuestras cartas con los viejos."

Apuntó la joven Emma quien fulminaba con la mirada a la doncella que se había quedado embobada mirando al joven y guapo Camilo.

Camilo sin prestar atención a ninguna de las mujeres pensaba cuál sería el próximo movimiento de los dos.

Necesitaban atacar con rapidez a los ancianos para hacerse de la presidencia de las empresas Myers y Millers conjuntas.

"Termina de comer ya Emma, quiero darme un baño contigo."

Le dijo el joven Camilo al tiempo que ignoraba la llamada entrante de su madre Carol Millers.

"Huuumm.. eso suena bastante prometedor Camilo..."

La joven y mimada pareja tomados de la mano subieron por la escalera entre risas y besos subidos de tono.

Entrar de nuevo en su nidito de amor para poder tener su merecida sesión de sexo desenfrenado.

Ellos ya celebraban por anticipado su futuro ascenso como herederos dignos de las dos familias.

La villa Myers quedo sumida en la música de K-Pop que tanto le gustaba a Emma.

Música que intentaba silenciar los jadeos y gritos de placer de los chicos que no paraban de darse orgasmos.

Juntos disfrutaban de sus cuerpos dentro de el enorme jacuzzi de la lujosa habitación de Emma.

Los dos de amaban perdidamente y su unión la sellaban haciendo el amor cada vez que podían.

Y nunca se cansaban de amarse con locura juvenil.

Katherine Myers mientras tanto lloraba de frustración y coraje a solas en su enorme habitación en la mansión.

Katherine golpeaba fuertemente las almohadas de su cama en un intento por dejar salir su ira.

Ella no se iba a quedar en silencio está vez.*****************By Liliana Situ******************

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