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   Capítulo 4 Calidez

El juego de las emociones Por Angie Pichardo Palabras: 2238

Actualizado: 2020-12-19 04:42


"¿Cómo debería ser el amor? Complicado... simple... sencillo... ¿Debería haber un patrón? ¿Un modelo a seguir? ¿Debería ser tan obvio y predecible? ¿Debería seguir una rutina, un proceso...? ¿Un método? ¿Cómo debería ser el amor?"

***

La mañana era brillante y prometedora; un día hermoso para hacer algo fuera de la rutina. Se levantó de buen humor y se duchó cantando. Fue a la cocina a preparar un exquisito desayuno. De repente una personita rodeó sus piernas con sus pequeños brazos.

—¡Mami! —la niña exclamó mientras abrazaba sus piernas. —Buenos días, mi amor —sonrió con ternura. —¡Buenos días, mis mujeres! —su voz masculina la estremeció. —Buenos días, mi hombre —respondió con marcada alegría. —Vaya que estás de buen humor hoy —dijo mirándola con picardía. Ella se sonrojó. Los recuerdos de la noche anterior la invadieron de repente. Fue una noche apasionada y llena de amor, en cuestión de segundos viajó a ese momento donde temblaba ante sus caricias y sus besos... y pudo vivir esa sensación de nuev

o.... —¡Oye, se quema! —su voz fuerte la trajo al presente—. ¡Qué distraída! —reclamó. Ella gritó y se apresuró a apagar la estufa y con media sonrisa preguntó:—¿Desayunamos fuera? Un domingo agradable y en familia, tan fuera de lo común. Normalmente, se quedaban en casa, cada quien por su lado. Ya sea viendo televisión, revisando algún trabajo, o tal vez recibiendo alguna visita, o en su defecto, visitando a algún familiar. Pero, ese domingo era diferente. El accidente de la cocina los obligó a desayunar fuera y luego seguir el paseo. Jugaron en el parque, navegaron botes en el lago, fueron a la feria, compraron comida e improvisaron un picnic. Su día terminó en el cine. Es como si hubieran querido agotar todas las cosas que hacía mucho tiempo no hacían. La pequeña estaba rendida. Anny le dio un beso en la frente y salió de la habitación. Estaba agotada, pero muy feliz y con una sensación de satisfacción increíble. La ducha fue deliciosa y la cama nunca había sido tan placentera y cómoda. Sabía que descansaría bien. Se durmió en sus firmes brazos, su olor la relajaba y la hacía sentir en casa...

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