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   Capítulo 4 No puedo sacarte de mi mente

Me Pones Caliente Por SoulCharger Palabras: 4407

Actualizado: 2021-01-02 00:12


Si de algo estaba seguro Zachary, era de que Joseph siempre encontraría la manera de hacerlo pasar un mal rato, pues a pesar de su usual semblante inexpresivo, había una profunda maldad escondida en su interior. Su crueldad había sido una de las razones por las que pudo hacer crecer Empire Group, la compañía principal de la Ciudad A, a la escala que tenía actualmente, la mayoría de sus empleados lo respetaban y otros tantos le tenían miedo.

Zachary era el hijo mayor del director ejecutivo de Shangguan Group, una de las compañías más conocidas del país. Cuando era más joven, había disfrutado de su libertad recorriendo casi todo el continente, pero a los veinte años, llegó a la Ciudad A y se hizo amigo de Joseph, quien era un año mayor que él, a través de una apuesta.

En ese momento, con la ayuda de su extraordinaria visión para los negocios y habilidades sociales, Joseph logró conseguir el respaldo de una importante empresa estadounidense en dos días mientras que Zachary se tardó un día más. Los términos de la apuesta eran los siguientes: quien sellara un contrato comercial más tarde que el otro tendría que trabajar para el ganador durante una década. Zachary había perdido, pero al menos así no tendría que regresar a hacerse cargo de la compañía de su familia, y al final de cuentas, terminó convirtiéndose en el asistente especial de Joseph. Juntos hacían tan buena mancuerna que en sólo siete años, Joseph´s Empire Group se había convertido en una industria de renombre mundial.

"Te lo agradezco, pero puedes volver a tu cita a ciegas", luego de estas palabras, Joseph colgó el teléfono abruptamente.

La familia de Zachary lo había dejado ir con la condición de que si no encontraba una novia adecuada a los veinticinco años, ellos le arreglarían citas hasta que se casara. Para poder obtener su independencia, el chico había aceptado sin dudar, aunque ahora tenía que lidiar con la constante presión de sus padres. En los últimos dos años, él había tenido tres novias para evitar las citas a ciegas, pero siempre terminaba rompiendo con ellas por alguna u otra diferencia.

En cuanto colgó, Joseph sacudió la cabeza para dejar de pensar en la imprudente mujer con la q

ue se había acostado, respiró hondo para volver a su rutina y se dispuso a ir a su trabajo.

Zachary finalmente encontró una excusa para deshacerse de la joven con la que había salido y volvió lo más rápido que pudo a la empresa, pero a pesar de su creciente curiosidad, tuvo que tragarse sus preguntas al percatarse del sombrío rostro de Joseph. Ambos llevaban compartiendo la misma oficina durante algún tiempo, por lo que Zachary estaba acostumbrado a la indiferencia de Joseph. No obstante, este último le había ordenado tajantemente no hacer ninguna pregunta, y como resultado, Zachary había tenido que mantener la boca cerrada.

Conforme pasaban las horas, el hermoso rostro y perfecto cuerpo de Ashley habían invadido cada rincón en la mente de Joseph, sus intentos de anular el recuerdo resultaron inútiles y sólo sirvieron para inquietarlo aún más.

Su ansiedad había hecho que el ambiente se volviera más tenso y Zachary se había dado cuenta de inmediato, incluso los empleados lo notaron e hicieron lo posible por no cruzarse en el camino del CEO. Todos los ejecutivos de la compañía sabían que su director ejecutivo no sólo tenía un rostro perfecto, sino también un fuerte temperamento para evitar que los extraños se acercaran demasiado. Nadie más que Zachary tenía el valor de entablar una conversación con Joseph acerca de asuntos externos al trabajo, de hecho, los empleados preferían comunicarle cualquier asunto a él para que se lo dijera a su jefe o para que se ocupara por su cuenta.

Joseph había despedido a varias secretarias de la empresa por haber intentado seducirlo, y como consecuencia, sólo se asignaron empleados masculinos para trabajar en el mismo piso que él.

En algunos departamentos de Empire Group, había un rumor que aseguraba que Joseph era asexual puesto que nunca lo habían visto relacionarse ni con chicas ni con chicos. Este chisme hacía sentir mejor a los demás varones en la compañía ya que consideraban que Dios era injusto al premiar a su CEO con múltiples cualidades, además de ser sumamente rico. Lo que ellos desconocían era que Joseph había perdido su castidad la noche anterior, con una chica hermosa y hasta las primeras horas del alba.

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