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   Capítulo 5 5 ¡Traeme agua!

No me llamo fea Por Marian Palabras: 18344

Actualizado: 2020-12-23 00:58


Dalton. Como cada fin de semana el despertador suena con su algarabía descomunal, muchas veces he considerado dejar de lado el polo y dedicarme a dormir hasta el mediodía, pero mi padre pondría el grito en el cielo al enterarse que uno de sus hijos dejo el deporte que durante muchos años su familia se ha especializado, porque hasta mi copia mal hecha lo practica y eso que el muy punk y gótico. Dejando de lado la pereza me baño rápidamente para luego colocarme el uniforme característico de la familia y bajar a desayunar como Dios manda. En el comedor se encuentra toda la familia reunida como era de costumbre, mi padre se encontraba en la cabecera de la mesa y mi madre al otro extremo, a su derecha se encontraba mi hermano mayor Michael Pierre el cual será pronto el nuevo presidente de la empresa familiar Pierre SA. Seguido de él está mi hermana Katherine Pierre. Ella es la directora ejecutiva de puntos de venta de la casa de modas más prestigiosa de todas, y claro, también era de la familia Pierre. La casa de moda pertenece a mi madre, es un legado familiar con el cual le ha tocado cargar desde muy joven. Por otro lado, mi copia mal hecha, Derek Pierre, apasionado por los tatuajes, motos y la pintura, tiene un estudio en donde pinta obras muy abstractas para mi gusto, por las noches sale y se va un deschapado en el Bronx, ¿Cómo lo sé? Simple, lo seguí y el resto es historia porque en un parpadeo desapareció de mi vista, por ultimo estoy yo, apasionado por la literatura y a la poesía, aunque no lo parezca suelo ser un chico muy sentimental y frágil, eso no es solo de chicas.

- Buenos días familia- vocifero mientras me siento en frente de mi copia mal hecha. A lo largo de la mesa había una variedad de comida y frutas para escoger, yo opte por unas tostadas con tocino y por ultimo una manzana verde, las rojas no son de mi gusto. - Buenos días hijo ¿Cómo amaneciste? - pregunta mi madre como siempre tan preocupada porque nuestros sueños sean buenos y no una pesadilla. - Muy bien mama, gracias por preguntar. - Sabes que siempre me preocupo por todos ustedes. - responde con una sonrisa. - quiero informarles que hoy estaré recibiendo hojas de vida para la nueva integrante del servicio, cuando ya halla termina iré con ustedes para ver la práctica de polo, este año debemos ganarle a los McGregor. - De eso no tengas dudas mama- le dice mi hermana para luego tragarse un trozo de fruta. - Ya los McGregor han disfrutado mucho de su triunfo pavoneándose por todo el club, nuestro momento de la revancha ha llegado. - habla mi hermano mayor con característico tono de voz grave, que le hace juego con la apariencia de vikingo que tiene, con cabello recogido con un moño y su barba perfecta, en cambio a mí y a mi copia mal hecha no nos sale ni una puntica. - Es solo un juego. - ahí está mi espejo hablando, tan relajado como solo es suele ser. – tenemos más de veinte trofeos en expuesto en una vitrina giratoria, uno menos da igual. - Hermanito no digas eso- le respondo con sorna, el odiaba que siempre me riera de las cosas que dice, porque siempre tienen un aire de intelectualismo que a los demás comensales nos molesta. - Vuelves a decir eso y te sacamos del equipo- le advierte Michel con el tenedor. - Realmente me hacen un favor, necesito más tiempo para hacer mis pinturas, esto me roba todo el tiempo que tengo. - ¿Estás seguro de eso? - él ya se había enterado que lo seguí y fue muy gracioso, porque uno de sus amiguitos me vio y me confundió con él, incluso hasta bromeo conmigo sin notar que no tenía tatuajes, en un momento de descuido pude escapar de aquella tortura y volver a la realidad. - Cree lo que se te dé la gana- bufa enojado. - Será mejor que dejen su discusión para más tarde, debemos irnos ya si no queremos llegar tarde al club. - nuestro padre interfiere dejando a un lado el plato de él cual ya se encontraba vacío, muy poco le gusta hablar en la mesa, el prefiere saborear todos sus alimentos. Sin rechistar nos levantamos y nos despedimos de nuestra madre, a mi padre no le gusta esperar y si lo hace el más humor comienza a surgir y créanme que es mejor verlo completamente relajado que enojado como Hulk. Durante todo el camino ninguno dijo absolutamente nada, solo se oía la música clásica de papa, también le gustaba disfrutar su música en completo silencio, un señor bastante extraño, pero así nos hemos acostumbrado y conocemos todas las reglas. Al llegar al club el valet nos recibe para llevarse el auto al estacionamiento, había varios chicos corriendo de un lado a otro, las chicas como siempre tenían sus licras y crop tops de gimnasio, pero lo hacían realmente era para aparentar, ya que la mayoría tenia cirujas que las hacían lucir perfectas. Mi padre se encontró con algunos socios y se quedó hablando con ellos, en cambio nosotros seguimos de largo hasta los establos en busca de nuestros caballos. - Daltonhijo de puta Pierre- Justin McGregor venia hacia mí con sus aires de rey delmundo, desde que éramos muy pequeño él se ha comportado de esa manera, odiabacuando su petulancia llegaba a puntos extremos en los cuales quería estrellarsu cabeza contra el pavimento. Pero es mi mejor amigo y no había mas nada porhacer

- Primero déjame decirte que mi madre no es ninguna puta, si de madres es que estamos hablando la tuya te abandono por un jeque, no lo sé, tu dedúcelo. – me encanta ser cruelmente sincero con las personas, no me gustan para nada las mentiras, la verdad es mi mayor fuerte como persona. - Si claro- coloca sus ojos en blanco. – nosotros ya estamos listos para volverles a dar una paliza. - Sigue soñando McGregor, la copa volverá con su familia original. - dice mi hermana mientras saca a su caballo de donde estaba. - Seguiré soñando, pero contigo- le doy un zape Justin. – ¡Auch!, eso dolió. - Esa erala idea, no te quiero ver coqueteando con mi hermana si no quieres perder las bolas la próxima ves. - Puedo defenderme sola Dalton. - en el rostro de mi hermana se dibujó una sonrisa diabólica, si yo era cruelmente sincero, mi hermana era como el diablo en persona, te hacia un trato y luego se robaba hasta la alama. - ¿Qué te parece si hacemos un trato? - Soy todo oídos- solo pude ver lo incrédulo que es Justin frente a mi hermana, ni siquiera el diablo se atrevía a apostar con ella por miedo a que lo destronara del infierno. - No hace mucho vi que tenías un convertible rojo. - Y yo dentro de poco veré que tendrás una cita conmigo para pasear en aquel convertible rojo. - Te apuesto que ganamos el torneo, si pierdo tendré una cita contigo, pero si pierdes aquel auto es mío ¿aceptas? - extiende su mano. - Acepto. - Justin toma la mano de mi hermana y solamente me quedo negar con la cabeza, Justin McGregor acaba de perder un lujoso auto convertible. - Ok, familia Pierre. - llama la atención de mi hermanos.- pronto tendremos un convertible rojo. Para seguirle el juego comenzamos a celebrar por la noticia. - ¿Por qué estas segura de que ganaran? Puede pasar cualquier cosa, incluso hasta podemos quedar empatados. - Fácil mi querido Justin- le habla con ternura. - somos el mejor equipo del mundo. Katherine sale del establo dejándolo con la palabra en la boca. - Déjame decirte que acabas de hacer un pacto con el diablo, aquella chica- señalo por donde salió mi hermana. - hará todo lo posible por ganar ese auto, y tu perderás lo mejor que te pudo haber pasado, mala elección para apostar. - Tal vez yo sea el que tenga la cita con tu hermana, terminemos siendo novios y tú serás mi cuñado y seremos una hermosa familia para siempre. - Primero te mato antes de que todo eso suceda. - doy un golpecito en su espalda. Y me dirijo a mi hermoso caballo negro, es tan imponente y majestuoso que me quedaría horas contemplándolo. - Solo piénsalo Dalton, si Katherine se casa con un pobretucho lo más probable es que ella lo mantenga, en cambio sí es conmigo la fortuna aumentara volviéndonos los jóvenes más ricos de Nueva York. - Ya olvídate de mi hermana, primero es cuatro años más grande que tú, segundo, ella ya tiene un novio y no es un pobretucho, incluso es más rico que tu... corrección, es más rico que tu padre. - Cada día me agradas menos Dalton Pierre. - bufa el chico. - Es un sentimiento mutuo, ahora déjame cepillar a Bob, tiene algunos nudos en su cabello. - Yo iré por el mío, nos vemos luego. - Justin se aleja de mi dejándome completamente solo con Bob. - Aun no entiendo como lo aguantas. – Derek se recuesta en la puerta del corral. - es fastidioso y engreído, aparte no respeta a nuestra madre llamándola puta. - Es cuestión de saberlo lidiar, por lo menos yo, llevo 20 años... - Tenemos 19 años, falta mucho para los 20. Interrumpe mi copia mal hecha. - Da igual, llevo tanto tiempo soportándote que Justin solo es la punta de Iceberg. - Pues deberías juntarte con personas que te sumen y no te resten, como lo es él. - Claro, lo dice el chico que va a carreras ilegales junto con sus amigos marihuaneros y cocainómanos. - susurro para que nadie más escuche la información, si alguien se llegara a enterar de las cosas que hace mi hermano probablemente nuestro prestigioso apellido caería

en la ruina. - Por lo menos el dinero que tengo no me lo da papa, yo me la sudo y puedo hacer con ella lo que se me dé la gana, en cambio a aquel que tu llamas amigo habla de dinero como si él fuera el dueño de todas las inversiones de su padre. - Claro tú la obtienes vendiéndole drogas a los demás, claro, es un buen negocio, pero si mal no estoy a Pablo Escobar no termino muy bien que digamos. - No le vendo drogas a nadie como tú dices, vendo mis obras de arte y con eso me mantengo. ¿Entonces qué haces ene so lugares? - Me gusta la adrenalina, sentir como el motor de la moto suena llamando la atención de todos, pero nunca en mi vida he vendido y consumido alucinógenos.

- ¡Ey 2x1! - ambos volteamos a ver a Michael junto con su caballo. - ya es hora de que salgan, el entrenamiento ya va a empezar. - ambos asentimos y mi hermano sale del establo junto con su caballo, detrás de él sigue Derek. Mientras yo me quedo acomodando la silla encima de Bob. Al salir veo mis hermanos ya encima de sus caballos, cabe recalcar que todos nuestros caballos son de color negro para identificarnos como equipo y no ser común y corriente como el resto. Y es que siempre eso ha caracterizado a mi madre, nunca seguir al resto e innovar y ser tendencia. En la universidad muchos quieren ser mis amigos, ya que si son más cercanos a mi podrán recibir prendas que ni siquiera han salido del mercado, ser amigos de alguno de nosotros es tener el cielo ganado. Por otro lado, puedo decir que cuento con mis amigos con tan solo tres dedos. Ser hijo de dos personas poderosas puede ser una bendición, pero una maldición a la vez, ya que nadie se acerca a mí con buenas intenciones, solamente aprovecharse y luego irse, por eso muchas veces tengo aptitudes apáticas, todo justificable. Al terminar nuestra práctica, dejamos a nuestros caballos de nuevo en el establo para luego ir al bufet por algo de comer, y como es de costumbre muchas chicas nos quedan viendo, y no quiero sonar egocéntrico, pero es que nuestros genes son perfectos, con facciones que cualquiera quisiera tener, michas chicas se acercan a nosotros para coquetear y buscar algo más, pero mi hermana siempre esta alerta para quitárnoslas de encima.

- Solo miren lo urgidas que están- murmura mi hermana, miro a mi alrededor y varias chicas nos veían y murmuraban a la vez con sus amigas. - Solo déjalas que disfruten la vista, saben que no podrán tener nada con nosotros- responde Michael con sorna. De los cuatro él es más duro frio, no teme ser cruelmente sincero con otras personas, en la empresa de papa es conocido domo Hitler, el dictador tirano. Nos sentamos en una mesa a esperar que vengan por nuestra orden. - Es mejor ir al grano- comenta Derek. - no vamos a dejar de tener vida lo por nuestro apellido, así que es mejor tirar sin mezclar los sentimientos. - Por fin dices algo coherente- dice Michael. – ser un Pierre es como una maldición, somos hermosos y muchos nos envidian solo porque las chicas nos ven como seres divinos. - Cada día me impresiona más tu egolatría- dijo mi hermana, mientras veía el menú. - Solo mírame hermana, soy perfecto- se abre de brazos para luego flexionar sus brazos para que sobresalgan sus músculos. Katherine se ríe de él. - Y luego me dicen a mi egocéntrico- bufo cruzándome de brazos, fingiendo enojo. - Tú no te quedas atrás Dalton, solo que él es pero que tú. - recalca Katherine. - el único que no presume de su belleza es Derek. - Es algo banal, tarde o temprano vamos a envejecer y nos pondremos feo y arrugados, como una pasa. - Katherine carcajeo llamando la atención de la mayoría en el lugar. Ella tiene esa risa delicada que se puede escuchar a muchas cuadras. - Para eso existe el Botox- Michel se encoge de hombros como si fuera lo más obvio. - Y después parecerse a la amiga de mama, Donatella o como Pamela Anderson, no gracias, prefiero lucir como una pasa que como un burrito grasoso. - Esta es la conversación más estúpida que he tenido con ustedes- comento. – pero debo decir que Michel no están lindo como él dice ser. - ¡Bromeas! - dice exaltado. - soy todo un papucho, mi cara parece tallada por los mismos ángeles. - ¿acabas de citar a la hermanastra fea? - pregunta Derek y Michel asiente con su cabeza. solo nos bastó su confirmación para estallar en carcajada. Michael puede alabarse todo el día todos los días, pero decir las mismas palabras que salen en Sherk es llegar a rayar lo bizarro. - ¿Qué? Sherk es una buena película, tiene frases recitables, además, estaba buscando la ocasión correcta para decir esa frase. - Si claro, ogrito- se burla Katherine. - Será mejor que cambiemos de tema, ya tengo hambre y saben cómo me pongo cuando mi estómago no está lleno. - Si, será mejor que ya llamemos al mesero. – Michael levanta su mano para llamar a unos de los meseros que se encontraba pasando por el lugar. Cada quien pide su plato de comida, mientras esperamos hablamos acerca de algunas cosas que debemos mejorar para poder ganar los siguientes partidos para poder llegar a las finales. Solo bastaron unos cuantos minutos para que nuestra comida estuviera en frente de nosotros, los mejores chefs de la ciudad trabajan aquí para servirnos las mejores comidas que han podido existir, muchos quieren entrar aquí para disfrutar de estas exquisiteces, pero solo los que tienen el suficiente dinero pueden entrar aquí, pero la membresía puede costar una fortuna mes a mes. Al llegar a casa mama ya no se encontraba allí, de seguro se desvió al trabajo antes de llegar al club. Subo al segundo piso para ir a mi habitación para poder tomar una ducha, pero algo andaba mal, no había dejado mi puerta abierta, rosa y Zoila saben que no me gusta que entren a mi habitación, soy lo bastante ordenado como para que alguien entre a arreglarla. Me asomo con cautela para ver quien se encontraba adentro. Había una chica frente mi estantería, tomaba libro por libro, detestaba que tocaran lo que es mío, solo yo puedo hacerlo y que ella lo haga me hierve la sangre. - Quiero que dejes mis libros, te gires y me digas quien eres. - el cuerpo de la chica se tensiona de inmediato. - estoy esperando o ¿quieres que lo haga yo? Lo veía y no lo podía creer, diría que era un espejismo, uno muy malo y feo, la chica que estaba en frente de mi era Rachel, la chica que tiene pésimo gusto para vestirse y que usa unos asquerosos lentes de pasta. Pero ahora estaba en frente de mi con una ropa diferente, un uniforme que solo utilizaba el personal del servicio. Fue inevitable no sonreír con malicia. Era la mejor situación en la que podía estar, podía tenerla de mi lado y aprovecharme de eso. - Lo si... lo siento. - venía a organizar esta habita... - Pues no sé si eres ciega o algo parecido, pero mi habitación estaba impecable ya que no me gusta que personas como tú se metan en él.

- Está bien, saldré de aquí- la chica pasa por mi lado, pero la detengo tomándola del brazo. - Quiero que bajes a la cocina y me traigas un vaso de agua y quiero que este fría. - Solo soy del personal de limpieza no una mucama. - me recrimina con valentía. - Eso es lo que crees. - la jalo del brazo para tenerla enfrente de mí. - si eres una empleada de esta casa debes estar dispuesta a satisfacer cada uno de las cosas que se te pidan y si yo te pido un vaso con agua lo tienes que traer. - pude apreciar cómo se enojaba con cada palabra que decía, aquello me lleno aún mas de felicidad, por alguna extraña razón me gusta verla enojada. - Como usted diga- escupe con furia. Rachel sale de la habitación dando un portazo. Me tiro cobre mi cama con la mirada puesta en el techo, arriba había pegatinas de estrellas, las puse ahí cuando era pequeño, me calmaba al dormir, aun es el momento y lo sigue haciendo, la puerta se vuelve abrir de golpe, solo que no era Rachel, Derek se veía confundido y con un vaso de agua. - ¿Por qué la nueva empleada medio este vaso? Me dijo "Aquí está tu agua maldito imbécil" es nueva y ya la estas asustando. - La conozco- digo levantándome para quitarle el vaso. - estudia en la universidad y está en primer semestre. - Pero tú no estás en primero, llevas tres semestres. - Lo sé, pero tengo dos materias de primero, ella está conmigo. - ¿Cómo es que tu amiga trabaja en nuestra casa? - Derek tomo la silla de mi escritorio y se sienta con los brazos cruzados. - No es mi amiga, es una compañera, y no sé porque ahora está trabajando en nuestra casa. - Pues tal parece que te odia con todo su ser, maldito imbécil. - Con justa razón, la chica tiene un gusto pésimo para vestirse, no la has visto en acción. - No es para tanto, solo tiene unos grandes lentes de pasta, debe tener una visión horrible. - Lo más seguro. - Solo déjala en paz mientras está trabajando, te conozco y sé que le harás la vida imposible ya le basta y le sobra contigo en la universidad. - Lo pensare, ahora largo de mi habitación, tomare una siesta. - Como digas. – Derek se levanta de la silla dejándola afuera del escritorio, él sabe que lo detesto y lo hace por molestarme

Para evitar que otra persona interrumpa en mi habitación cierro los ojos a la espera del sueño. ESTO SE PONE CADA VEZ MAS BUENO

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