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   Chapter 4 -Capítulo 3

Holt Por Elizabeth R Palabras: 6734

Actualizado: 2021-01-04 02:50


Alexa POV

Sentada frente a mi ordenador, golpeo nerviosamente el escritorio de caoba del que Finn estaba tan orgulloso. Todos los detectives privados con los que me he puesto en contacto se han reído en mi cara, y me encuentro con la peor situación posible: contratar a una escoria de la sociedad en lugar de a un hombre íntegro.

La poca motivación que tenía dos días antes se está derritiendo como la nieve ante el sol, con cada rechazo que recibo en mi cara. Desafortunadamente, a medida que pasan las horas, mis soluciones se vuelven más absurdas y peligrosas.

¡Hazlo! Contrata a un mercenario, tal como te dijo Cassie, dice la voz de mi cabeza.

¿Hablaba en serio, Cassie? ¿Un mercenario? ¿En qué momento pensó que un mercenario es una buena idea? Puede robar el poco dinero que me queda, y probablemente abusar de mí, y luego se largará de allí dejándome Dios sabe dónde.

¡Prefiero ir sola!, le dije cuando me dijo esto.

Al así menos así no tendría que vigilar mi espalda todo el tiempo y dormir con un ojo abierto, no sea que mi "empleado" decida jugar con mi cabeza o con mi trasero.

Cassie prometió ayudarme y yo he estado esperando desesperadamente su llamada, con el estómago lleno de ansiedad. Pero ella lo único que ha hecho es enviarme números para que yo les marque… Yo pensaba que, con suerte, ella tendría mejores conexiones que yo a través de su trabajo como abogada, y me encontraría un hombre confiable, más interesado en mi dinero que en mis caderas… pero hasta el momento no ha pasado.

Parece que no me quedará más que, arremangarme las mangas y tomar un billete de ida a Sudamérica. Si al final no consigo ninguna pista, tendré que conformarme con eso, ya que de todas formas acabaré en la ruina.

"Sebastian Holt".

Otra vez mi amiga me envía un simple número de teléfono con el código de área de Inglaterra, nada más… y yo esperando su llamada.

Se me escapa un suspiro y dudo. Claro, Cassie es una excelente abogada, una de las mejores del mundo, pero ¿es realmente cuidadosa? No puedo estar segura de que este Sr. Holt sea de confianza. O lo suficientemente bueno para ayudarme a salvar mi empresa.

Con los dedos apretados en mi teléfono, espero… para que pase el tiempo, dejando así que un unicornio galope a través de un arco iris ante mis ojos angustiados, para que Finn reaparezca ante mí.

Pero la voz de mi cabeza me dice: llama a ese número, no vas a perder nada al intentarlo.

Pero…

¿Y tú pensando que eres una CEO? Qué broma de mal gusto. ¿De qué tienes miedo? ¿Que él pase por el teléfono y te encierre en algún lugar? ¿O que pueda estrangularte a distancia? No es más que una llamada, maldita sea, no hay peligro, habla nuevamente la voz de mi cabeza.

Sé que todo lo que dice mi mente es verdad, no hay peligro alguno por llamar, pero mi corazón late en mi pecho como si estuviera a punto de encontrarme con el hombre del saco.

Respiro profundamente para tener el valor de marcar el número. Uno por uno los números producen un sonido agudo que quiere hacer estallar mi corazón cada vez. El tiempo se alarga inexorablemente, amenazando con hacerme perder la compostura por completo. Mi pie izquierdo se mueve nerviosamente al final de una pierna que no parece pertenecerme.

Oh, por el amor de Dios, chica, ¡contrólate!

—Aquí Holt. —La voz profunda al final del receptor me asusta

, y se me cae el bolígrafo.

—Sí, yo… Yo, eh… Yo, eh…

Nada; el hombre no intenta venir en mi ayuda, y yo tartamudeo durante largos, largos segundos, enredada con mis propias palabras. ¡Maldita sea! El calor abrasador de la humillación colorea mis mejillas.

—Alexa Carson —me presento brevemente. Mi amiga Cassie Marshall me dio su número.

El silencio saluda mis palabras.

—Me gustaría solicitar sus servicios para encontrar a mi marido. Ha estado desaparecido por casi tres semanas.

Nada todavía.

—Tengo dinero.

Nada. Aprieto mis dedos alrededor del auricular contra mi oreja para siquiera escuchar su respiración.

—Mucho dinero —digo—. Cualquiera que sea tu precio, te pagaré.

¿Podría decir algo más que su nombre? Estoy empezando a dudar seriamente de si habla fluidamente.

—¿Hola? —pregunto.

Espero medio segundo antes de ceder a la ira que burbujea en mis venas. Toda la frustración que pesa sobre mis hombros se derrama entre mis labios.

—¡Sabía que esto era una mala idea! Adiós, Sr. Holt.

—El caimán, mañana, 13:30pm.

Escucho un ruido y cavilo que ha colgado, cortando la mordaz respuesta que me pica la lengua.

¡Un segundo! ¿Realmente estaba hablando del caimán? ¿El restaurante junto al mar? ¿Será al pequeño restaurante perdido entre las miles de tiendas de Canberra al que se refiere?

Solo los locales saben de este anticuado y encantador sitio atrapado entre dos edificios modernos. Solía refugiarme allí a veces, cuando las cosas se ponían difíciles con Finn. Tanto que el dueño, Markus, se convirtió en uno de mis más leales amigos.

Me recibía con una copa de merlot en la mano en cada charla. O si el altercado había sido particularmente virulento, me preparaba su cóctel especial de "ruptura"; una mezcla de whisky escocés puro mezclado con un poco de zumo de manzana casero y miel. Es un manjar que me lanzaba al mundo del olvido después de dos sorbos.

Saber que este Sr. Holt podría conocer el lugar que por mucho tiempo he considerado mi refugio me agita por dentro.

Con dedos temblorosos, escribo rápidamente un mensaje a Cassie, antes de dejarme caer de espaldas. El reposacabezas me saluda con un siniestro chirrido.

"Tenemos una cita mañana, ¡deséame suerte!"

Dios, apenas he hablado con este hombre, pero mi alma ya está tratando de dejar mi cuerpo por todos los medios. ¿Cómo voy a sobrevivir a un encuentro cara a cara?

Es un mercenario, uno de los que encuentra trozos de un cadáver probablemente esparcidos por medio mundo o que le llueve un torrente de balas a sus enemigos; ¡mi estilo y mi frialdad profesional nunca funcionarán con él!

Y por lo poco que pude oír, parece tan amistoso como la puerta de una prisión. Si quiero tener ventaja, tengo que encontrar una manera, y rápido. ¿Aparecer con un tanque es realmente una solución?

El atuendo primero, maquillaje segundo, y luego tendré que elegir la máscara adecuada. Después de todo, en veintiséis años entre la burguesía, me he convertido en una experta en fingimientos.

Y tengo dieciséis horas para prepararme para enfrentar al hombre del saco cara a cara.

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¿Qué opinan de Holt? ¿Cómo se imaginan a este macho militar 😈?

No te olvides de votar, o en dejar un comentario con tus impresiones, es muy importante para mí esto ya que ayuda a que la historia llegue a más lectores n.n

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