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   Capítulo 4 4.Ganas de Huir

Amores Como el Nuestro Por Soledalsanto Palabras: 4309

Actualizado: 2021-01-06 09:56


[ZAMIRA]Dos días despuésAfortunadamente las cosas con Iker han mejorado, pero también creo que tiene mucho que ver que ha tenido guardia en el hospital y que yo he estado concentrada en la finalización de un proyecto, en resumen, no hemos tenido tiempo de discutir más. Aprovecho que se ha ido a llevar a Nico a tomar aire al parque para llamar una vez más al detective que está a cargo de buscar a Roció, aunque dudo que mi hija se llame así ahora... Como siempre hablar con el detective Rojas me deja triste. No hay novedades, la búsqueda continua en Suiza y España, aunque siempre me ha quedado la duda de si mi padre la ha dejado es Suiza. Quizás cuando nació la ha traído aquí, si tan solo se dignara a decirme algo... No doy más… Estoy harta de esta situación, solo quiero encontrar a mi hija, ¿es mucho pedir? Me acuesto en el sofá y solo me quedo mirando al techo mientras que intento que se me quite un poco la rabia que llevo por dentro, porque el dolor es imposible que se vaya. El dolor simplemente se ha instalado en mi vida y se ha quedado ahí para evitar que yo pueda ser feliz. No entiendo como mi padre pudo hacerme algo como esto. —¡Ya estamos de regreso cariño! — Exclama mi esposo mientras entra al salón con nuestro hermoso hijo en brazos. —¡Hola mi príncipe! — Le digo disimulando estar de buen ánimo frente a mi hijo y me pongo de pie para cargarlo en mis brazos. —Amor, esta noche vendrá Elia a cocinarnos. — Me dice mi esposo mientras se sienta en el sofá. —Pero ¿Por qué? Ella solo viene cuando tenemos alguna cena importante. — Digo y a medida que hago mi comentario me doy cuenta de lo que sucede. «No puede ser... Tengo que estar equivocada.»—Sebastien vendrá a cenar esta noche. Me ha llamado mientras estaba con Nico en el parque. — Me dice y mi peor pesadilla se hace realidad. —Ya sabes lo que creo de eso, pero si tú quieres que venga...— Digo dándome por vencida acerca del asunto y simplemente me voy con mi hijo a su cuarto. [...]No sé muy bien que es lo que pretende Iker exactamente, solo sé que me ha regalado un collar de diamantes con un corazón de rubí en el centro que hace juego con el vestido que me ha r

egalado el día de nuestro aniversario. No me gusta nada su actitud, es como si me estuviera queriendo exhibir como un premio o algo así y realmente tengo miedo de que de alguna manera se haya enterado de lo que Sebastien y yo hemos tenido cuando éramos adolescentes, pero ¿Cómo? Quizás no sabe nada y es solo imaginación mía... Sea como sea, me termino de maquillar y de peinar, me coloco el vestido, el collar, los zapatos de tacón, y me miro al espejo. Estoy demasiado nerviosa y es que sé que esta cena no será una cena como otra. Mi esposo y padre de mi hijo, se sentará en la mesa con el padre de mi hija, una que ninguno de los dos sabe que existe. —Cariño, ¿ya estas lista? — Me pregunta mientras sale del walk in closet acomodándose la corbata. —Si. — Respondo y su mirada se encuentra conmigo. —¡Te ves deslumbrante! — Halaga caminando hacia mí y me toma por la cintura para luego besarme. —No sé porque has insistido tanto en que me vistiera así. — Comento quitando el labial que ha quedado en la comisura de sus labios. —Sabes que me encanta cuando te vistes así. — Comenta y está por besarme nuevamente cuando el ruido del timbre nos interrumpe. —Ve a abrir, yo voy a buscar a Nico para darle su biberón. — Le explico. —Está bien, te espero en la sala.— Dice sonriente y una vez que él sale de la habitación, aprovecho para respirar profundo. —Tú puedes Zamira.— Me digo a mí misma y voy hacia la habitación de Nico. Una vez allí, lo saco de su cuna y con él en brazos voy a la cocina por el pasillo paralelo que hay a la sala intentando evitar el encuentro prematuro, pero al parecer mi marido tiene otros planes. —Cariño, ven.— Me dice y antes de ir hacia allí, cierro mis ojos y respiro profundo. —Hola.— Digo tímidamente y la mirada de Sebastien claramente es de absoluta sorpresa al verme con un bebe en brazos. —Sebastien, te presento a nuestro hijo Nicolas. — Dice Iker. —Felicidades, es hermoso. — Comenta y agarra la manito de Nico haciendo que todo mi mundo tiemble al imaginarme lo que podría haber sido que nosotros criáramos a nuestra hija juntos. —Ya regreso. — Digo intentando huir de la situación que hace temblar mi mundo.

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