ManoBook > Otros > El profeta

   Clásico 2 No.2

El profeta Por Kahlil Gibran Palabras: 7807

Actualizado: 2018-11-14 00:03


Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde

reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis,

pero no todas vuestras lágrimas.

El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.

El amor no posee, y no quiere ser poseído.

Porque al amor le basta con el amor.

Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón",

sino más bien "estoy en el corazón de Dios".

Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor,

porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestros corazones.

El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su plenitud.

Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:

De diluiros en el amor y ser como un arroyo que

canta su melodía a la noche.

De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.

De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.

De sangrar de buena gana y alegremente.

De despertarse al alba con un corazón alado y dar

gracias por otra jornada de amor;

De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis

del amor;

De volver a casa al crepúsculo con gratitud,

Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para

el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios.

El Matrimonio

Entonces, Almitra habló otra vez: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?

Y él respondió, diciendo:

Nacisteis juntos y juntos para siempre.

Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.

Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.

Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.

Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.

Los Hijos

Y una mujer que abrazaba a un bebé contra el pecho dijo, «Háblenos de los Hijos».

Y él dijo:

Sus hijos no son suyos.

Son los hijos del anhelo de la Vida de sí misma.

Vienen por ustedes pero no de ustedes,

Y aunque están con ustedes, ustedes no los poseen.

Pueden darles su amor pero no sus pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Ustedes pueden alojar sus cuerpos pero no sus almas.

Porque sus almas viven en la casa del día que viene, la cual ustedes no pueden visitar, ni siquiera en los sueños.

Ustedes pueden esforzarse por ser como ellos, pero no se esfuercen para que ellos sean como ustedes.

Porque la vida no va atrás ni se demora con el ayer.

Ustedes son los arcos de los cuales sus hijos como flechas vivas son enviados.

El arquero ve el blanco en el paso del infinito, y Él los dobla a ustedes con su fuerza para que sus flechas vayan rápidamente y lejos.

Que su torción en la mano del arquero sea por alegría;

Porque mientras Él ama a la flecha que vuela, también ama el arco que es estable.

Dando

Y entonces un rico: «Háblenos de Dando».

Y él respondió:

Das sólo un poco cuando das de tus posesiones.

Es cuando te das ti mismo que de veras das.

Porque, ¿qué son las posesiones sino cosas que guardas y vigilas por miedo que las necesites mañana?

Y mañana, ¿qué le traerá mañana al perro sobre-prudente que entierre huesos en la arena sin huellas mientras los sigue a los pe

regrinos a la ciudad sagrada?

Y, ¿qué es el miedo de necesidad sino necesidad misma?

¿El pavor de la sed cuando tu pozo está lleno no es una sed que nunca se sacia?

Hay ellos que dan poco del mucho que tienen - y lo dan por reconocimiento y su deseo escondido hace que sus regalos no son sanos.

Y hay ellos que tienen poco y lo dan todo.

Éstes son los que creen en la vida y la recompensa de la vida, y su arca nunca está vacía.

Hay ellos que dan con alegría, y esa alegría es su recompensa.

Y hay ellos que dan con dolor, y ese dolor es su bautismo.

Y hay ellos que dan que no saben dolor por dar y tampoco buscan alegría, ni dan en búsqueda de virtud;

Ellos dan como en aquél valle el mirto respira su fragrancia en el espacio.

Por las manos de estes tipos Dios habla, y desde detrás de sus ojos Él le sonríe a la tierra.

Es bueno dar cuando te pide, pero es mejor dar sin ser pedido, por el entendimiento;

Y para ellos con las manos abiertas la búsqueda a alguien que recibirá es alegría más grande que dar

Y, ¿hay algo que retendrías?

Todo que tienes algún día se dará;

Entonces dé ahora, para que la estación del dar sea tuya y no de tus herederos.

Muchas veces dices «yo daría, pero sólo a él quien lo merece».

Los árboles en tu huerto no dicen esto, tampoco el rebaño en tu pasto.

Dan para que vivan, porque retener es morirse.

Seguramente él que merece recibir sus días y noches merece todo lo demás de ti.

Y él que ha merecido beber del océano de la vida merece llenar su taza de tu arroyo pequeño.

Y, ¿qué desierto más grande habría que él que se halla dentro de la valentía y la confianza… mejor decir la caridad, de recibir?

Y, ¿quién eres tú pedirle que la gente se desgarre el pecho y revele su orgullo, para que veas su valor desnudo y su orgullo sin disimulo?

Ve primero que tú mismo mereces ser dador y un instrumento de dar.

De verdad es la vida que le da a la vida - mientras tú, quien te crees dador, sólo eres testigo.

Y Uds. que reciben - y todos son recibidores - no tomen ningún peso de gratitud, para que no se pongan yugo a Uds. y a él que da.

Sino suban juntos con el dador en sus regalos como en alas;

Porque estar demasiado consciente de tu deuda es dudar la generosidad de él que tiene la tierra de corazón libre como madre y a Dios como padre.

Comiendo y Bebiendo

Entonces un anciano, el dueño de una posada, dijo, «Háblenos de Comiendo y Bebiendo».

Y él dijo:

Que puedieras vivir bastado con la fragrancia de la tierra, y como una planta de la luz sustentarse por la luz.

Pero porque tienes que matar para comer, y robarles la leche de la madre a los jóvenes para saciar tu sed, entonces que sea un acto de adoración,

Y que tu mesa sea un altar en el cual los puros y los inocentes del bosque y campo son sacrificado por eso que es más puro y más inocente dentro de muchos.

Cuando matas a un animal, díle a él en tu corazón,

«Por el mismo poder que te mata, yo también soy matado; y yo también seré consumido. Porque la ley que me entrega a ti en la mano le entregará a mi en una mano más poderoso.

Tu sangre y mi sangre no es nada sino la savia que alimenta el árbol del cielo».

Y cuando aplastas una manzana con los dientes, díle a ella en tu corazón,

«Tus semillas vivirán en mi cuerpo,

Y los capullos de tu mañana florecerán en mi corazón,

Y tu fragrancia será mi aliento,

Y juntos nos regocijaremos por todas las estaciones».

Y en el otoño, cuando recoges las uvas de tu viña para el lagar, di en tu corazón,

«Yo también soy viña, y mis frutas serán recogido para el lagar,

Y como el vino nuevo yo será guardado en toneles eternos».

Y en el invierno, cuando sacas el vino, que haya en tu corazón una canción para cada taza;

Y que haya en la canción un recuerdo para los días del otoño, y para la viña, y para el lagar.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir