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   Capítulo 3 CAPITULO 3

NIMUE Por Melina Castillo B. Palabras: 4992

Actualizado: 2021-01-09 11:32


26 de septiembre, 2011.

-¡Muchachita, te he dicho que no se juega con magia dentro de la casa!- Le digo a Nimue por 5ta vez.

Hace 10 años llegamos al mundo humano, específicamente a Beulah (Mississippi). Necesitábamos ayuda, así que contacte a una vieja amiga llamada Margot. Ella pertenecía al clan pero decidió irse y hacer su vida de una manera menos ''Alborotada'' por así decirlo.

Le fue muy bien, inició una carrera como escritora de libros románticos y se volvió una persona importante. Ahora nos quedamos con ella en su gran casa, aquí no nos buscarían.

Margot se fue del clan siendo muy joven, antes de su iniciación, es como si ella jamás hubiese existido en nuestro mundo. Estamos seguras aquí.

-¡Abuela, mira lo que aprendí a hacer!- observo a Nimue y lo que hace me deja sin palabras. Se supone que esta clase de poderes no se revelan ahora, sino a los 16. Tiene su mano extendida, produciendo nieve, hay nieve por todos lados, es algo hermoso pero no puedo alentarla a seguir haciendo magia, es peligroso, no dudo que nos sigan buscando y nadie puede saber esto.

-Niña ya basta, está muy hermoso, pero recuerda que no puedes hacer magia si no es en nuestro lugar especial, donde nadie nos vea, ¿bien?- trato de sonar dulce, no la quiero asustar. Ella me sonríe y asiente. Luego sin previo aviso se me lanza encima y me abraza muy fuerte.

-Te amo abuela- No puedo evitar sonreír y apretarla contra mi, esta niña es lo más hermoso que hay en el universo, la amo más que a mi propia vida- Gracias por enseñarme cosas y ayudarme a controlarme siempre que mi magia se sale de control- Ella me suelta despacio y me mira a los ojos.

Su mirada tan profunda que atrapa a la atención de quien la observa, ese verde tan fuerte en sus ojos, me recuerda mucho a su madre.

-Chiquita, no tienes que agradecerme nada, haría y daría lo que sea porque estés bien. Eres lo más hermoso que tengo, y le prometí a tu madre en sueños, que cuidaría de ti, y aunque no lo hubiese prometido, aún así te cuidaría porque eres mi niña- le doy un beso en la frente y ella alza sus brazos para que la cargue y así lo hago. La subo a mi cintura y la llevo a su cuarto para dormir. Han pasado muchos años, mi hija Sira se fue cuando llegamos y estuvimos a salvo. Ella quería conseguir respuestas de la profecía que implicaba a nuestra bebé, quería averiguar alguna manera de evitar la desgracia. Estamos siempre en comunicación, le he dicho que no creo que haya algo que ayude, pero ella insiste

en seguir buscando, y yo no puedo prohibírselo. ///

11 de agosto, 2016.

(15 años)

-Oye Mery, ¿hiciste la tarea de Física?- Actualmente estoy en la escuela, y este es mi último año. Me adelantaron dos años de estudio por ser muy aplicada.

-¿Qué? ¿Cómo es que no la hiciste?- Me pregunta Mery con los ojos entrecerrados y mirada sospechosa. Es extraño que no haga alguna tarea, siempre estoy al día con todo, así que entiendo su punto.

-Ayer me la pase estudiando para el examen de Historia toda la noche y parte de la madrugada sobre temas que aun no revisaba, y en la tarde, recuerda que tomo clases de canto- Y no mentía, todo eso es cierto, obviando la parte donde practico magia con mi abuela dos horas al día, ya sea de noche o de día.

-Ah está bien. Sí, la hice, toma- Ella me pasa sus apuntes y yo me dispongo a copiar las respuestas. El día pasa volando, y con él, las clases.

Llego a casa y me encuentro con Margot en la puerta del frente. dispuesta a salir, va bien vestida, asi que supongo va a trabajar.

-Hola nena hermosa- dice dándome un beso en la frente- ¿cómo te fue hoy?

-¡Hola! Me fue bien, igual que todos los días- respondo dándole una sonrisa.

-Bueno, me alegro mucho, pero yo me tengo que ir, ya voy tarde a una reunión.- dice caminando muy deprisa hacia su auto.

-Bye Margot, ¡suerte!- saludo con la mano y ella me lanza un beso.

Entro a casa y busco a mi abuela. Tiro el bolso en el sofá del living y voy hacia el patio, ahí la veo agachada cuidando las flores que plantó hace unas semanas.

-¡Hola, abue!- ella se da vuelta y me ve, sonríe y se pone de pie para acercarse.

-Preciosa, ¿cómo te fue?- Me pregunta quitándose los guantes.

-Bien, igual que todos los días- no pierdo más tiempo y sin importarme si me ensucio de tierra, la abrazo fuerte- ¿cómo estás tú? y ¿cómo van esas flores?

-Estoy bien, y las flores están sanas- ella me mira y ve mis intenciones- no, no y no, no utilizaré magia para hacerlas crecer, quiero hacerlo de manera natural, que crezcan solas, hay que tener pa-cien-cia- dice dándome con el guante en la cabeza. -Ash, está bien, solo que sería mas fácil- pongo cara de cachorrito y estoy a punto de convencerla pero vuelve y me da con el guante en la cabeza.

-No, crecerán como deben crecer naturalmente- me rindo y me voy a mi cuarto para tomar una ducha, hoy será otro día largo. . . . Acabo de llegar de mis clases de canto y me lanzo al mueble, estoy muy cansada, me quedo dormida poco tiempo después.

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