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   Capítulo 3 Siendo traviesa

Amor, Amistad y algo más Por Mariel Brito Palabras: 4918

Actualizado: 2021-01-16 00:29


Al regresar a la mesa y sentarse, Daniel notó que su hermana tenía una mirada picara, esto le daba mala espina ya que la conocía demasiado bien. -Has hecho algo a mis espaldas. -¡Claro que no! -Eso espero. -¡tranquilo! No a pasado nada Ella era una chica muy inteligente, no se delataría tan fácilmente. Mientras tanto en la otra mesa no muy lejos de ellos. Brit llegó aturdida a la mesa, su anomalía fue captada por Coni. -¡Hermana! ¿Estás bien? -No te preocupes, simplemente me tope con una persona un tanto peculiar, nada más. -Es que no tienes buena cara. -No es nada ¡tranquila! Ya ordenaron la comida. Coni y Yeni dijeron a la vez, "tu pagas tu ordenas". Brit se quedó boquiabierta con su coordinación repentina. Cuando llegó el camarero Brit se desbordó y empezó a pedir de todo lo que veía. Cangrejos al vapor, bolas de pescado, camarón resbaladizo, cangrejos de río, anguila al rojo azada y langostas. Luego le pasó la carta al camarero y dijo: Lo de más lo pedirán ellas, las chicas se quedaron en blanco, Yeni dijo: vamos a poder comer todo. -No se tu pero yo tengo mucha hambre, no he comido nada desde ayer. -Coni le reclamó: No puedo creer que sigas aguantando tanto tiempo sin comer. -Yeni solo las miraba y negaba con la cabeza, hasta que les recordó que el camarero seguía esperando. Podemos terminar de ordenar la comida para continuar con la plática. -¡Perdón! Se excusaron las dos a la vez. Yeni se encargó de pedir una ensalada, un plato de carne y una sopa, todo para compartir. Al terminar le entregó la carta al camarero y pidió una botella de vino blanco, Brit se apresuró a pedir una botella de agua, pues no podía beber alcohol. El hombre de la otra mesa no perdía detalle en la conversación aun hablando con su hermana, se podía definir como un hombre multitareas. Brit comenzó a hablar del orfanato en el cual estuvo hasta los seis años. -Mañana le are la visita a los niños y llevaré todas las cosas donadas, espero poder encontrar más información de la señora que me recibió cuando era un bebé, necesito hablar con ella. Mi madre dijo que lo dejara estar, que podría sufrir más si supiera que me abandonaron simplemente por no quererme. Pero no puedo dejarlo estar, es algo que necesito saber para poder estar al fin tranquila. Coni se sintió mal por ella y dijo: Tienes unos padres adoptivos que te adoran y una vida que muchos quieren tener y aún te preocupas por encontrar a esas personas cru

eles que te dejaron atrás en cuanto naciste, tienes un corazón demasiado noble. Yeni por su parte pensaba diferente. Con todo el dinero que tienes, si yo fuera tu, no hubiera dejado Francia para venir a Shanghái, estuviera viajando por el mundo y disfrutando la vida. Brit no dijo nada, pues ya conocía a Yeni o eso pensaba ella. Mientras hablaban sirvieron la comida y hablaron de cosas más agradables. Daniel estaba escuchando su conversación y él mismo sintió impotencia por cómo se sentía Brit, aunque él no lo sabía. Las chicas terminaron de comer antes que Daniel y Sara, al levantarse de sus asientos Brit se disculpó y fue hacia la mesa de Sara, donde Daniel le daba la espalda. Al acercarse a Sara le dedicó una sonrisa que iluminaba todo el lugar, saludo igual que antes. -¡Hola, pequeña! luego busco una tarjeta de presentación y se la entrego, al ver a su acompañante se quedó sin palabras, miró a Sara para decir: Soy más o menos nueva en esta ciudad, si necesitas algo solo llámame, ¡de acuerdo! -¿Te puedo llamar yo? Al escuchar la voz de Daniel, esta vez Brit no pudo evitar mirarlo con más detenimiento, ahora vio mejor sus ojos, que eran profundos como un lago sin fondo en el cual se perdió por un segundo. Luego de recuperarse y darse cuenta que estaba siendo descortés al no responder, rápidamente añadió: Lo siento caballero pero no le entrego mi número a todo el mundo y no nos conocemos en lo absoluto, ¡Si me disculpa! Daniel, al darse cuenta de que había dicho algo que no iba para nada con él, no supo como contestar y prefirió guardar silencio, al mirarla más de cerca pudo ver mejor su belleza se perdió en sus labios rojos los cuales tenía ganas de besar. ¡Oh, Dios mío! en que estoy pensando.

Estaba fuera de su imaginación verse coqueteando con alguien.

-¡ooh, Hermana Brit! ¡Gracias! Sara estaba encantada con la reacción de su hermano y con Brit, le daba muy buenas vibraciones. -¡Bueno! Se buena. -¡Adiós, hermana! -¡Adiós! En el momento en que Brit se perdió de vista, el hombre miró a su hermana con reproche en sus ojos. -¿Qué- has- hecho? Hizo la pregunta con los dientes apretados. -¡Hermano, no he hecho nada! -Estas siendo traviesa, otra vez. -¡Para nada! Solo le dije lo guapa que era, eso es todo y ya ves tengo su número. -Lo puedes guardar muy bien. -También te lo puedo dar a ti -¡No, gracias! no lo necesito. -Estás seguro de eso. -Completamente. ¡Anda! Vámonos.

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