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   Capítulo 2 Hija lo siento

Cafuné Por Mari Palabras: 9537

Actualizado: 2021-01-15 15:13


— En estos momentos el paciente se encuentra estable, se está recuperando en la habitación 202, puedes ir, aunque en estos momentos aún no se le ha pasado el efecto de la anestesia, pronto el médico pasará por allá para darle algunas indicaciones—. Manifestó la enfermera, luego guió a Rachel hacia la habitación en donde se encontraba su padre.

Al entrar, se encontró con el cuerpo fragil de su padre sobre la cama, dormía plácidamente con ambas muñecas perfectamente vendadas. Rachel se acercó cuidadosamente a la cama y le acarició el cabello a la vez que sollozaba. — ¿Por qué lo hiciste papá?, cuando despiertes me vas a escuchar, esto no se quedará así, te voy a amarrar a la cama si es necesario—.

La puerta se abrió y Rachel se giró para ver si era el médico, sin embargo; vio a Ezra parado mirando en la dirección de su padre:

—Ven, ¿quieres acercarte a él?, preguntó Rachel mientras se paraba de la silla.

—No, gracias. Sigue hablando con él, yo solo quise ver cómo se encuentra, pero pude notar que ya está mejor, me alegro por Richard—. Contestó Ezra sin titubear.

—Gracias, no sabes lo mucho que me ha ayudado verte aquí, ¿me puedes decir en qué habitación está el señor James?, para ir a verlo más tarde—. Rachel preguntó un poco avergonzada, no quería que pensara que estaba entrometiendose en sus asuntos.

—Tranquila, no te preocupes, quédate cuidando de Richard, es mejor que estés aquí para cuando despierte—. Dijo Ezra, al mismo tiempo que salía de la habitación.

'Eso fue muy extraño, ¿será que de verdad el señor James está aquí?'. Pensó Rachel confundida y seguio acariciando las manos de su padre.

Mientras tanto en la habitación 135, un hombre de mediana edad veía atentamente las noticias que pasaban en la televisión:

"En horas de la tarde, el presidente de Bancos Incor, fue hallado por su hija en un estado grave, al parecer, trató de quitarse la vida. Aún, no se sabe nada de su estado de salud, estaremos informando cualquier novedad". Fueron las palabras de la reportera que brindaba la información. —Ya llegue papá ¿cómo te sientes hoy?—. Ezra habló, al mismo tiempo que posaba sus ojos en las noticias que su padre veía y formulaba otra pregunta. —¿Así que ya sabes lo que pasó con Richard?—.

—Si hijo, y por lo que puedo notar, no soy el único que sabe, ¿cómo te enteraste?—. Respondió James, fijando la mirada en su hijo, James siempre había sido una persona muy observadora, nada se le escapaba, debido a eso pudo formar el imperio de techno Smith group international, convirtiéndose en la empresa más influyente del país. —Me encontré a Rachel en la sala de emergencias, estuve acompañándola un rato, por eso llegué un poco tarde—. Contestó Ezra y comenzó a recordar lo afligida que se veía Rachel.

— Pobre Rey Rey, primero su hermano, luego su madre y ahora su padre hace esa estupidez, en que demonios estaba pensando Richard, aún su hija está joven, no puede dejarla sola. Ezra, en lo que despierte llévame con él, quiero verlo y darle unos cuantos puñetazos—. Gritó James furioso, con el puño en el aire.

—¡Jajaja! tienes que verte papá, cualquiera te ve y piensa que de verdad harías eso, si Richard es como tu hermano. Cambiando de tema papá, ¿que has pensado acerca del transplante de corazón?, ya hemos estado buscando pero la decisión está en tus manos, debes decidir rápido papá, el tiempo pasa más rápido y tú cada vez empeoras más, quieres darle puñetazos a Richard por lo que hizo y mírate, tú tampoco quieres cuidar de ti—. Reproche tras reproche salieron de los labios de Ezra, mirando con decepción a su padre.

James siempre fue un hombre demasiado terco, cuando tomaba una decisión, era muy difícil persuadirlo.

— Esta bien hijo, no me regañes más, aceptaré el transplante y quiero que tu personalmente te encargues de que a la familia del donante no le falte nada de ahora en adelante, es mi manera de agradecerles—. Dijo James con voz suave.

Obviamente Ezra accedió sin pensarlo dos veces, después de 3 meses tratando de convencer a su padre, que haya aceptado, es la mejor noticia que pudo haber recibido.

Las horas pasaron y aún Richard no se despertaba, ya Rachel estaba entrando en desesperación, cuando de repente sintió que su padre se movía:

— ¡Papá, papá! soy yo, ¿estás bien?, ¿cómo te sientes?, llamaré al doctor—. Gritaba de emoción, Rachel se levantó y tocó el botón para llamar a la enfermera.

—Papá me diste tremendo susto, ¿por qué?, ¿ cómo pudiste?—. Lloraba desesperada, en el fondo de su corazón, Rachel sabía que estaba mal, que debía estar tranquila y apoyándolo, pero se había contenido tanto tiempo que deseaba respuestas.

— Lo siento hija, soy un mal padre lo sé, discúlpame por ponerte en esta situación y por exponerte a verme así, no llore

s más por favor Rey Rey—. Contestó Richard.

Después de oír su voz, Rachel comenzó a sentirse de la patada y más después de escuchar su apodo, así le puso su hermano y todos comenzaron a llamarla Rey Rey por cariño.

— No papi, discúlpame tú a mí por hablarte de esta manera, ya todo está mejor, pronto volveremos a casa y todo esto quedará olvidado ¿si?—. Dijo Rachel, para calmarlo o para calmarse ella, en ese momento, sentía un manojo de emociones, felicidad por verlo con vida, rabia por lo que había hecho, tristeza por verlo en esas circunstancias, después de tanto pensar, Rachel se acercó para abrazarlo y besar su frente.

Luego de varias horas, Rachel se quedó dormida en la silla junto a la cama, no había dormido nada y se sentía demasiado exhausta, sosteniendo la mano de su padre, empezó a caer en un sueño profundo, no se atrevía a soltarlo, tenía temor de dejarlo solo.

La puerta se abrió lentamente dejando ver a dos figuras conocidas:

— Viejo imprudente, loco, estúpido, ¿en qué demonio estás pensando?, si quieres morir, porque mejor no vienes para que yo mismo sea el que te mate—. Gritó James a la vez que se acercaba a la cama.

Rachel estaba tan cansada que ni con los gritos se despertó. — Papá, baja un poco la voz—. Dijo Ezra dirigiéndose a la silla, agarró a Rachel en sus brazos y la acostó en el sofá, la arropó y se sentó junto a ella mientras la miraba. '¡Se ve tan linda cuando duerme!, ¿pero en que diablos estoy pensando?, ella es como una hermana para mí, me da algo de pena por todo lo que ha pasado, por eso debo sentirme así, creo que mejor será que salga de aquí'. Pensó Ezra y se dirigió hacía su padre.

— Yo iré a tomar una taza de café, los dejo solos para que puedan conversar tranquilos—. Ezra caminó sin esperar respuesta, quería salir de ahí lo antes posible, se sentía muy incómodo.

— ¡Ya, ya! deja los regaños aun lado y dime ¿que haces tú aquí?, y no me digas que a visitarme porque que yo sepa a los visitantes no le colocan batas de hospital—. Dijo Richard entre risas.

— Bueno amigo mío, te voy a responder con la verdad, ya que eres como mi hermano, últimamente he estado sufriendo del corazón, hace meses me dio un pre-infarto y me dieron la noticia de que necesitaba un nuevo corazón, no es cualquier otro órgano, como un riñón por ejemplo, que yo sé que el donante podría seguir con su vida normal, es un maldito corazón, ¿cómo le digo a alguien?, ¡oye tú, ya no quieres vivir, dame tu corazón!, es algo que no puedo hacer, por eso lo he estado atrasando, pero hace 3 días, me volvió a dar el dolor y pues, aquí me tienes amigo. Aunque por el bien de mi familia, decidí aceptar la operación, no creo que el corazón de este viejo aguante por mucho tiempo. Ya Ezra se va a encargar de conseguir el donante y se hará cargo de sus familiares, si me va a dar su corazón lo menos que puedo hacer por esa persona es hacerme cargo de su familia—. Contestó James con un hilo de culpabilidad en sus ojos.

— Tranquilo amigo, yerba mala nunca muere, sino, mírame a mí —. Respondió Richard con una carcajada tan fuerte que hizo que la adormilada Rachel se levantara, en medio de bostezos, abrió los ojos y pudo notar a James y a Richard conversando y riendo plácidamente, se quedó un rato observándolos, su padre se veía feliz y no lo veía así desde que su madre aún vivía.

La madre de Rachel, cayó enferma después de la muerte de su hermano y más nunca pudo recuperarse, muchos médicos dijeron que ella ya no tenía la voluntad para vivir y por eso estaba dejando que la enfermedad la consumiera.

—Ya despertaste corazón—. Habló Richard, dándole una radiante sonrisa a su hija. — Si papá, me alegra verte sonriendo, ¿cómo está señor James?, gracias por estar aquí, Ezra me dijo que estaba enfermo, espero pueda recuperarse pronto—. Murmuró Rachel un poco avergonzada al hablar de Ezra, sus sentimientos por él eran tan obvios que todos sabían que estaba loca por él.

Rachel no había terminado de hablar cuando la puerta se abrió y entró Ezra con una taza de café. — Ya despertaste, que bueno, esto es para ti—. Ezra extendió su brazo para poder entregarle el café y al instante Rachel se sonrojó, él pudo notarlo y se sintió algo incómodo.

Para disipar la incomodidad, el hombre decidió retirarse.— Papá ya es tarde es mejor que te lleve a tu habitación, le prometo que mañana lo traeré para que puedan seguir conversando Richard—.

— Ezra, deja que Rachel acompañe a James a su habitación, tú y yo no hemos tenido la oportunidad de conversar, mira lo mucho que has crecido, no te veo desde hace 2 años, ¿ no te molesta quedarte conmigo un rato?—. Preguntó Richard.

— No, claro que no me molesta, papá ve con Rachel, yo horita los alcanzo— Contestó Ezra mientras le hacía señas a su padre.

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