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   Capítulo 3 La propuesta

Cafuné Por Mari Palabras: 8983

Actualizado: 2021-01-15 15:45


Al percatarse que se habían quedado solos, Ezra tomó asiento, acercándose a la cama de Richard:

— Aquí me tienes, ¿Qué te preocupa?, no creo que me hayas pedido quedarme solo para saber de mí ¿o sí?—. Habló Ezra, esbozando una sonrisa.

— ¡Jajaja! eres igual a tu padre, siempre directo al grano, eso me gusta. Bueno, lo diré rápido, antes de que Rachel se desespere y vuelva. James me habló sobre su transplante de corazón, yo quiero hacerme los exámenes y ver si puedo darle el mío—. Dijo Richard al mismo tiempo que veía hacia la puerta, Temia que Rachel escuchara su conversación.

— ¿De qué estás hablando Richard? ¿sabes lo que sucederá si eso pasa?, ¿estás dispuesto a dejar a Rachel sola?—. Interrogó Ezra sorprendido, aún no le cabía en la cabeza lo que había escuchado, estaba completamente atónito.

—¡Sí, sí! estoy totalmente conciente de lo que pasará, es allí, donde entras tú—. Respondió Richard con un tono decisivo.

— ¡OK, OK! me gustaría que fueras más claro Richard, no estoy entendiendo y la verdad no creo que sea buena idea lo que me estas ofreciendo, además, dudo mucho que mi padre acceda a recibir tu corazón en dado caso que seas compatible, todo suena a locura—. Respondió Ezra con un tono molesto. — Tu papá no lo va a saber si tú no le dices, ¿cierto?—. Murmuró Richard mientras le guiñaba un ojo a Ezra. —Escucha Ezra, lo que pasó conmigo no es casualidad, hace varios meses, solo he pensado en quitarme la vida, varias veces lo intente y lo único que me detenía, era saber que Rachel se quedaría sola, pero ayer, no aguanté más y lo hice, yo sé que esto seguirá pasando, por eso quiero irme sabiendo que estoy salvando la vida de mi hermano y dejando a mi hija en buenas manos—. Comunicó Richard con tristeza en los ojos, le daba vergüenza admitir que había tratado de suicidarse varias veces, pero desde la muerte de su hijo y esposa, solo pensaba en reencontrarse con ellos.

— ¿Así que lo que quieres es que cuidemos a Rachel?—. Preguntó Ezra aun asombrado, cuando se quedó a conversar con Richard, sabía que le quería decir algo importante pero jamás espero que le diría algo cómo eso.

— Quiero que te cases con Rachel, es lo único que me asegurará su felicidad y estabilidad económica, los bancos pasaran a ser parte de tu familia y ella no tendrá que asumir esa responsabilidad. Tú le gustas, se pone feliz cuando te ve, sé que con tu familia estará en buenas manos—. Contestó Richard sin titubear, no quería que Ezra pensara que estaba bromeando, porque él hablaba muy seriamente. —¿Que demonio estás diciendo Richard?, ¿cómo me voy a casar con Rachel? yo no la amo, nisiquiera me gusta, solo la veo como una hermana, puedo prometerte cuidarla y ayudarla a encargarse de los bancos, es más, puedo encargarme del negocio, si eso es lo que quieres, pero no me casaré con ella, no sé si lo sabías, pero yo tengo novia, además, no creo que quieras que tu hija se casé con un hombre que ama a otra mujer. Lo mejor es que me vaya, esta conversación queda hasta aquí, no quiero hablar más del tema—. Gritó Ezra furioso, levantándose de la silla y caminando hacia la puerta sin mirar atrás, estaba realmente furioso, solo a el padre de Rachel se le ocurría hacerle semejante oferta, Ezra se dirigió a la cafetería para calmar su furia antes de ir a la habitación de su padre no quería que lo viera así.

— Ezra, ¿Qué haces aquí? pensé que estarías con mi padre, el señor James me pidió que le comprara unas galletas y un jugo—. Dijo Rachel, alzando las galletas y el jugo que llevaba en la mano.

— Yo se la llevo, puedes volver al cuarto con tu padre—. Habló Ezra molesto, arrebató las galletas de las manos de Rachel y se dirigió al cuarto de su padre.

'¿ahora que hice?, ¿por qué se ve molesto?, ¿será que el señor James no puede comer galletas? '. Pensó Rachel confundida por el comportamiento de Ezra.

Pasaron los días y Richard seguía en la clínica, el médico le recomendó a Rachel dejar a su padre unas semanas para que recibiera ayuda Psicológica, en casos de suicidios era lo más recomendable para el paciente y los familiares, así podrían darle un mejor seguimiento y evitar que ocurrieran situaciones similares en el futuro.

Igualmente, Rachel pasaba la mayor parte de su tiempo en la clínica acompañando a su padre. Por otro lado, Ezra pasaba la mayor parte de su tiempo en el trabajo y buscando un donante para su padre, había conseguido a dos personas, pero después de realizar los exámenes no eran compatibles

con su padre.

Lo más importante para que James corriera el menor riesgo posible y no rechazara el transplante era que; El corazón estuviera en perfectas condiciones, así mismo, que el tipo de sangre y tejido debían ser lo más compatible posible, sin embargo; el tipo de sangre de su padre era O- solo podría ser compatible con otros O- y no habían muchos de ellos que quisieran donar su corazón.

Ya había pasado una semana y no había progreso con la búsqueda del donante y Ezra estaba desesperado, él sabía, que de no actuar rápido, a su padre le podría dar otro infarto en cualquier momento y por tercera vez no aguantaría, ya había corrido con mucha suerte y no quería perder más tiempo.

— ¡Maldición!— Gritó Ezra furioso, tirando todos los papeles de su escritorio al suelo. Tras recibir la llamada de la clínica diciéndo que el donante que habían conseguido tampoco era compatible, Ezra estaba destruido, él le prometió a su papá que se haría cargo y eso iba a hacer, así fuera a costa de su felicidad.

' Tendré que cumplir con las exigencias de ese viejo astuto, total, solo me pidió casarme con su hija y que me hiciera cargo del negocio, el trato no incluye amarla o estar con ella, si lo que quiere es que me casé así no la ame, pues que se atenga a las consecuencias'. Pensó Ezra, al mismo tiempo que agarraba las llaves de su auto, para dirigirse a la clínica en donde estaba internado Richard.

En la clínica, Rachel estaba leyéndole tranquilamente a su padre cuando la puerta se abrió de golpe:

— Ezra, me asustaste, ¿que haces aquí?—. Preguntó Rachel con evidente confusión en su rostro, la forma en la que Ezra había entrado, no era muy amigable que se diga.

— Necesito hablar con Richard, ¿nos podrías dejar solos?—. Contestó Ezra, poniendo los ojos en blanco al verla, por algún motivo, él tenía el presentimiento de que ella era la culpable de tal condición absurda, él sabía que era un gran sacrificio el que Richard quisiera ser el donante y el lo aceptaba y le agradecía, de hecho, estaba más que dispuesto a cuidar de Rachel, pero no a casarse con ella, si ella no estuviera enamorada de él, Richard no habría puesto esa condición.

— Está bien cariño, déjame a solas con Ezra, que debemos hablar de negocios—. Dijo Richard sonriendole a su hija.

Rachel asintió con la cabeza y no le quedo de otra que salir de la habitación, aunque no quería hacerlo, la forma en la que Ezra entró y lo normal que se lo tomó su padre la hizo pensar que algo se traían entre manos y no precisamente negocios.

— ¿Cambiaste de opinión?—. Preguntó Richard con una sutil sonrisa.

— Quita esa sonrisa de tu rostro, aún no te haz hecho los exámenes y si no eres compatible, el haber venido aquí será en vano—. Respondió Ezra.

— ¡Tranquilo!, ¡tranquilo! yo sé que lo soy—. Contestó Richard. Cuando eran jóvenes, James, tuvo un accidente mientras competía en una carrera de autos, Richard fue uno de los donadores de sangre, por lo que sabía que ambos eran O-, por otro lado; su corazón, debía estar saludable, siempre fue muy cuidadoso con su salud y nunca había sufrido de enfermedades cardiacas.

— Será mejor que te hagas los exámenes hoy mismo, si es posible, no puedo seguir perdiendo más tiempo—. Al terminar de decir eso, Ezra se dio la vuelta para salir de la habitación pero Richard lo detuvo, mientras gritaba.

—¡Espera! ¿ya sabes cuáles son las condiciones verdad?—. Ezra lo miro con cara de mal humor y contestó: — Sí, lo sé, quieres que me casé con tu hija y me haga cargo de los bancos ¿no?—.

Richard se paró a la misma vez que hablaba. — Exactamente, antes de la operación, quiero ver el acta de matrimonio y un contrato que me asegure que no te vas a divorciar de ella, llamaré a mi abogado para que se ponga en contacto contigo y por último, Rachel no se puede enterar de esto, quiero que piense que morí de causas naturales y que te casas con ella porque estás enamorado—.

— ¡Jajaja! te creo lo del engaño acerca de tu muerte, pero ¿cómo piensas que la voy a engañar con lo segundo?, acaso crees a tu hija tan tonta, de la noche a la mañana voy a llegar a decirle que la amo, acaso estás loco ¡jajaja! creo que el estar aquí por tanto tiempo te ha afectado.— Bufó Ezra entre carcajadas.

— Eres un hombre inteligente, sé, que buscarás la manera, tienes el tiempo antes de la operación para que Rachel te crea. Ahora me voy a buscar al doctor de tu padre para hacerme los exámenes— Respondió Richard, dándole una palmadita en el hombro a Ezra.

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