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   Capítulo 2 2

Las gorditas también se enamoran Por Marian Palabras: 5849

Actualizado: 2021-01-17 02:10


Aquella chica camina a mi lado, esta aun no dice ni una sola palabra y eso me pone nerviosa. Salimos de la escuela, pero ella se dirige al estacionamiento y yo me quedo de pie mirando cómo se aleja; Rebeca al notar que no caminó junto a ella se da la vuelta y me grita. - Amber no tendre todo el dia, ven, te llevare a tu casa- camino tímida hasta su auto, me subo del lado del copiloto, me coloco el cinturón, Rebeca también hace lo mismo y enciende el auto. - estando fuera del perímetro del colegio ella prende la radio- y dime Amber, ¿porque te dejas golpear así? - No me siento a gusto contando esto además ¿Por qué me ayudaste? - me volteo a mirarla- sabes que también te van a hacer Bullying. - Estoy consciente de eso- se detiene en un semáforo que está cerca de la escuela- eso no me interesa, ellos no deciden con quien me junto, y tu compañera despierta, un día de estos te van a matar por estas estupideces. - arranca cuando el semáforo se coloca en verde y emprende el viaje. Me exhortó un momento de todo y pienso en todo lo que ha pasado, miro mis piernas llenas de moretones, unas lágrimas sales de previsto; la remuevo y sigo pensando sobre todo esto. - Amber ya llegamos- miro a la ventana y estoy en frente de mi casa. - ¿Cómo sabes dónde vivo? - la miro extraña

- Todos saben dónde vive tu hermano, además es el hombre más guapo de la escuela después del capitán. De inmediato empiezo a dudar, muchas se han acercado a mí buscando mi "amistad" pero lo que quieren es emparejarse con mi hermano, o que solo mi hermano las utilice una sola noche. - Es más, no recuerdo sus nombres, no suele ser muy chismosa con la vida de los demás. - Tranquila, pero es muy extraño que nadie sepa sus nombres, son la sensación de toda la escuela.- le digo con desconfianza ella lo nota. - No recuerdo sus nombres, no son de mi importancia, no son mi tipo. Su respuesta me da un poco de confianza y me relajo un poco y le doy un poco de confianza. - ¿Quieres entrar a mi casa?- le preguntó. - No- responde sin más, no negaré que me desilusionó un poco.- pero no lo tomes a mal, los padres creen que soy una mala influencia. - No digas tonterías y vamos adentro- abro la puerta del copiloto y ella segundos después ella esta a mi lado, nos acercamos hasta la puerta de la casa para entrar. Rebeca al ver el interior queda fascinada, mira todo a su alrededor como si estuviera en el cielo. Pero no es nada especial, a mis padres les gusta lo extravagante y con estilo. - Los ricos se dan buena vida. - No somos ricos

- Sí que lo son, mira nomas este florero- observo como se acerca al florero favorito de mamá y me acerco inmediatamente. - Este es el favorito de mi mamá. - Ok no voy a tocar nada- dice para luego levantar sus manos al aire. - ¿te apetece una coca cola? - camino hasta la cocina con ella detrás de mí. - Si porque no- habro el refrigerador y le paso una coca cola. La tarde la pasamos

hablando de cualquier tema que saliera, Rebeca se tuvo que marchar a las 4:00 pm Su madre le hablo para que la ayudara en algo. Me quede sola en casa, mis padres no llegaban y Jack estaba con sus amigos en alguna parte de la ciudad. Subo a mi habitación a hacer cualquier cosa, decido colocar música a todo volumen, en ese instante comenzó a sonar sweet child o 'mine, muevo mis caderas al son de la música; me despojo de mis prendas para colocarme algo más cómodo. Me coloco un camisón de seda y debajo de él un short. Me acuesto en la cama y dejo que el playlist siga, miro el alto techo de color blanco; siempre he querido pintar una gran mándala en esta. Mi gran análisis es interrumpido por un toque en la puerta. Creo que ya mi hermano llego, abro la puerta y me sorprendo por aquel personaje que está enfrente de mis. - Eh... tu hermano te está llamando- termina su mensaje y baja las escaleras corriendo, eso sí que fue extraño; ignoró su actitud y bajó a ver que quiere mi hermano. Mi hermano se encuentra con su gran grupo de "amigos" jugando a las Xbox. - ¿Qué quieres? - me recuesto de lado en la pared y lo veo jugar. - Amber necesito que prepares algo de comer- vocifera y a la vez presiona los botones del control. - ¿Por qué no llamas a una pizzería y listo? - Llámalos tu- mi hermano a veces puede ser insoportable pero aun así lo quiero, me acerco a la entrada de la cocina donde está el teléfono junto los números de las pizzerías. Marco el numero rápido y pido la pizza que siempre piden cuando vienen a casa. Pido tres cajas de pizza para ellos. - Pero miren a quien tenemos aquí. - ahora si es la persona que yo conozco, lo ignoro y me dirijo a la sala para avisarle a mi hermano- a donde crees que vas- toma mi muñeca con fuerza. - Me estás maltratando- hago una mueca al sentir su mano tensando aún más. - No me interesa- seguía presionando su mano en mi brazo con más fuerza. - ¿Qué te he hecho? - mi voz casi se quiebra al pronunciar aquellas palabras, pero no le daré el gusto. - El solo hecho de aparecer me enervas, tu presencia sucia de grasa- mira mi cuerpo con asco retira su mano de mi brazo y la limpia en su suéter y coloca una cara de asco. – no se ni porque te toco, salte de la cocina- me cara debe estar roja de rabia, él está en mi casa y en mi casa no tiene don de mando, me dirijo al mesón donde se encontraba un vaso con algún contenido dentro. - Adam- llamó su atención, este voltea y al voltear vierto todo esto encima de su cabeza- en mi casa no mandas y si no te gustas puedes largarte- salgo de la cocina con la cara en alto y subo a mi habitación echando pestillo. Siento que ya debe ser el momento de que cambie y no dejarme manipular por nada ni por nadie. Me recuesto en la cama con una sonrisa en la cara, por primera vez en mi vida enfrentaba a Adam Raymond, no le doy más vuelta a todo lo que acaba de pasar y cierro los ojos para dormir plácidamente.

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