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   Capítulo 1 En una mano

El otro lado de la Luna Por Kristal Palabras: 5214

Actualizado: 2021-01-18 07:20


En un asiduo pueblo minero, una familia adinerada, daba órdenes a unos criados y parteras que dejaran a un bebé recién nacido a las puertas de un orfanato.

Dalia Siú, rogó por su pequeña nieta, le pidió a sus patrones que le permitiera irse con su nieta y no volverían a saber nada de ellos.

Con caras tempestuosas gritaron al unísono tanto Paul Quintero como su esposa Meredick. "¡Porqué haríamos tal cosa!!!"¡Esta criatura es un engendro! "Mira como nos vino a mover el suelo a nuestros pies."

Doña Dalia lloraba de manera impotente. Dijo luego de un rato llorar sin tener más lágrimas que dar, "también es tu nieta ""Eso es lo que temo que andarás diciendo por allí."" Por eso, no sabrás su paradero" engulló. Meredick. Dalia Siú era una mujer de 38 años, trabajó para esta familia desde su tierna juventud, de cuando tenía diesiseis años. Era huérfana.

Un día de tantos que otra familia más adinerada, vino a pasar vacaciones con la familia Quintero, el hijo mayor de éstos, se agitó a perseguirla, sin embargo eran tan jóvenes que el amor profeso duró lo que duró los días de vacaciones. Nueve meces y diez días después nació su hijo, le nombró Constantino, de amor chimirringo le decía Tino. Tino había cumplido sus 21 años, ya era un joven bien formado, pero sin oportunidades y por no alejarse de su madre, se había quedado viviendo en la residencia Quintero.

Vaya familia despiadada, eran los Quinteros. Ellos tenían una hermosa hija, mayor que Tino, Margareth Quintero de 23 años. Margareth solo venia en días de vacaciones, por que sus viciosos padres creían que en el pequeño pueblo no había candidatos súper dotados de dinero y belleza.

Margareth amaba a Tino, cuando se iba a la gran ciudad a estudiar y preparar su vida, añoraba al joven Tino. El año pasado cuando ella vino a pasar vacaciones, se le declaró su amor inmenso. Tino sabía que esta relación no prosperaria, sus patrones eran personas insensibles. Daban prioridad al estatus, al dinero. No permitiria nada entre ellos, por eso Tino fue reacio a tener una relación amorosa. Margareth ya ignorada por Tino, estaba dispuesta a lograr su amor, en una de esas noches entró a su habitación y se metió en su cama. Todo esto en secreto. Cuando Tino se percató vió a la hermosa Margareth acostada como Dios la mandó al mundo. Tino, solo tómame por esta vez, si me casan con otro a quien no ame, al menos tendré este recuerdo juntos. Dijo Margareth.

A Tino también le gustaba Margareth, pero era juicioso. Conversaron toda esa noche sin tocarla, Margareth estaba más que feliz y al dia siguiente se inventó una

gran excusa para quedarse más tiempo. Así pasó junto a Tino esas noches, pero antes de volver, la última noche ellos hicieron el amor, luego Margareth se fue. No sabía que iba embarazada de Tino.

Meces después se dio cuenta Margareth, pero se envolvió de un silencio. Cuando ya tenía casi siete meces sus padres se dieron cuenta. Investigaron y se dieron cuenta que Tino, el hijo de la sirvienta era el padre de esa criatura. Inmediatamente encarcelaron al joven Tino. Encerraron a su hija y le dijeron a todos que Tino era un delincuente y que por eso lo apresaron y que su hija Marga seguía estudiando en el extranjero.

Ya dos meces después nacía en manos de comadronas una hermosa niña con un destino tan oscuro. Una bebesita que no iba a tener un hogar, unos padres, una familia suya. Solamente ella misma. El criado verdugo de la familia Quintero, fiel a la petición de su jefe, se llevó a la pequeña bebé consigo. Cruzó varios pueblos y la llevó lejos. Buscó un orfanato y la dejó en la puerta, antes de irse volteó a ver el canasto y vio adentro, dormía con su carita sonrojada una hermosa niña. Se parecia a su madre, pero también se parecía a los ojos profundos de Tino. Tino, miraste demasiado alto y codiciaste el manjar en la mesa, ¿cómo? si tú sólo eres un perro; murmuró. Le daba envidia de que Tino haya tenido una relación estrecha con la joven señorita. Le dejó un amuletito que tiempo atrás, Tino lo había creado, en la escuela secundaria cuando asistía con Tino, en ese entonces también había una joven que él quería tener cita, pero vino la joven y eligió a Tino, solo para que Tino la rechazara. Por eso sentía odio por Tino. La bebé de repente estalló en llanto como si supiera que la estaban abandonando. El trabajador leal de los Quinteros se escondió entre unos matorrales y observó desde allí. Quería ver que pasaba. No pasó nada, solo salió una vieja señora y metió a la bebé entre murmullos. Otra boca que alimentar.

Tino estaba desesperado en la cárcel, cuando recibió la visita del verdugo. Lo miró con saña y dijo; Tino te tengo en una mano, te sostengo sobre un acantilao. Pida clemencia, veh hazlo dijo y veremos si la tengo. Tino solo bajó vista sobre el suelo. No dijo más nada. Se enfureció el hombre. Le dijo a los guardias ten lo con pan viejo y agua. Por otra parte ñ, cada vez que recobraba conciencia Margareth, le volvían a inyectar para mantenerla dormida. En una de esas ella dijo, si ustedes hacen daño a mi bebé y mi hombre, se arrepentirán, los juro. No me dejen viva, solo matenme. Por que si no, conocerán la otra cara de la luna.

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