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   Capítulo 2 Años más tarde

El otro lado de la Luna Por Kristal Palabras: 5200

Actualizado: 2021-01-18 09:45


Allí estaba entre tantos niños, una hermosa niña de cinco años. Llamada Kaila, su nombre lo eligió el director del orfanato y era por el amuleto que traía sobre ella que decía Kaila. A su corta edad ya comprendía su entorno. Sabia que no era una niña amada, como la misma vida se aferraba a sobrevivir entre tantos obstáculos. Cierto día llegó un hombre bien vestido, su traje era hecho a su medida. Se veía que era de alta alcurnia. Observó a todos los niños, estaba buscando adoptar un niño, pero cuando vió a la pequeña Kaila él sintió una ternura inexplicable. Rápidamente llamó a su esposa, le contó que había sentido conección con esta hermosa niña en particular. Su esposa le recordó que era un varón a quien necesitaban adoptar, pues no ayudaba llevarse a la pequeña, el patriarca había estado exigiendo a un descendiente varón.

Forbes Sanders suspiró. Siempre las reglas de los demás y no lo que yo quiero y me hace feliz. Hace 25 años atrás siendo adolescente él se enamoró de una joven provinciana, sus padres hicieron todo para quitarlo de su cabeza, poco tiempo después tuvo un accidente automovilístico y perdió la posibilidad de engendrar, nunca pudo saber que era ser padre. Jamás sintió apego por alguien, excepto ahora, veía a esta pequeña y sentía unas palpitaciones en su corazón. Como era la línea del destino, Kaila se encontró frente a su abuelo paterno sin saber su relación sanguínea. La niña parpadeo mientras estudiaba al adulto.

No se podía explicar el Sr. Sanders por que él se sentía tan desesperado por proteger a la pequeña. Era claro para él que en su familia le harían problemas si la llevara con él. Así que habló con director del orfanato, dio mucha ayuda al orfanato y en las semanas posteriores contrato una niñera, compró una pequeña casa y se llevó a Kaila a vivir en esa casa. Una día de tantos Kaila enfermó, se tuvo que llevar al hospital, cuando el Sr. Forbes entró sin llamar tenían sin ropa ala pequeña nena. Fue cuando el vio un lunar muy conocido para él, se sorprendió, por que él lo tenía su padre lo tenía, su abuelo lo tenía y era el mismo tamaño y forma que la suya. Kaila lo tenía por que lo heredó de Tino su padre, y Tino a su ves lo heredó de un despistado enamoradizo padre que tuvo una aventura con su madre. Nadie sabía eso. Pero dió lugar a que el Sr. Forbes pensara más en el asunto. Se imaginó él siendo padre, solo tenía diecisiete años aquella ves cuando intimó con aquella hermosa niña. ¿Será que aquella doncella quedó embarazada? Se emocionó de pensar en ello. Por mucho tiempo no podía dormir y comer tranquil

o, así que mandó a investigar en aquel pueblo minero. Nadie sabía la verdad, aquella mujer ya no estaba, pero si descubrió que ese mismo año aquella doncella tuvo un hijo, él estaba seguro que ese muchacho era suyo. ¿Pero que relación tenía con esta hermosa niña? Se preguntaba. Forbes visitó la residencia de los Quinteros y preguntó por la mujer Dalia Siú. Paul estaba anonadado, ella se fue enseguida, mintió. Ya investigué y mi mujer y mi hijo vivieron aquí hasta sus 21 años. Dijo Forbes Sanders. ¿Que pasó? Puedes explicarme... Paul dijo entonces, si era tu mujer ¿ por qué no volviste a tiempo! Si no hasta veinticinco años después. Forbes lo miró com atención y le dijo: Porque al año siguiente tuve un accidente que me dejó en cama por varios meces y perdí parte de mis recuerdos... dijo. Y por que mis padres también fueron déspotas como tú. Hicieron lo imposible por cortarme las alas. Ahora ellos sufren por no tener un heredero de sangre, si no hubieran sido tan egoístas hoy disfrutarian de su hermoso nieto de veinticinco años, por que esa es la edad de mi hijo Constantino. Paul estaba arrepentido de der tan cruel con Tino. Tino era el heredero de Corporación Sanders. Y él que lo persiguió hasta el límite. Sin contar que perdió a su propia hija, ella se suicidó un año después de que desapareciera a su bebé recienacida. Ni hablar, hace mucho quisieron saber el paradero de su nieta, pero el director del orfanato les dijo que aquella niña murió de polio. Eran órdenes del Sr. Forbes. Empezó a sollozar Mederick que no se resignaba a la pérdida de su única hija. Estaba arrepentida de haber perdido al único lazo sanguíneo. Forbes se puso de pies. Dijo entre dientes, si yo llego a la verdad de que eliminaste a mi hijo, te haré perder hasta la vida lentamente. Te haré polvo. Salió de allí, una ves afuera lloró lágrimas por el hijo que no llegó a amar y no llegó a abrazar.

Cuando Forbes pasaba por una calle, vió a un sin techo, este se le abalanzó, le dijo al Sr. Forbes, me pidieron que lo matara, pero no lo hice, temía que si lo soltaba, ellos lo verían y me matarían. Así que él aún vive. No está saludable, pero esta vivo y puedes verlo. Quien preguntó Forbes, aunque ya su corazón explotaba de alegría. Vió a Tino amarrado a una cama de hierro, era un manojo de huesos y piel. Daba lástima ver a un chico de veinticinco años en estas condiciones. Forbes lloró, dirán que los hombres no lloran, pero este padre lloró alzando la voz, estaba conociendo el lado oscuro de los seres humanos. Su alma se encontraba fluctuando en el lado oscuro de la luna.

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