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   Capítulo 5 Tras bastidores

El otro lado de la Luna Por Kristal Palabras: 6872

Actualizado: 2021-01-23 00:52


Todos aplaudieron las palabras genuinas de la jovencita. Sólo alguien estaba llena de celos y sudando calentura ajena por su tia, esa era Magda Siles.

Se fue al baño para aclarar su mente y actuar, era una persona tan egoísta que siquiera acompañó a su tía. Una vez en el baño, entraron muchas mujeres y entre conversaciones salió a relucir que la nieta de los Sanders había acaparado la atención del joven prometedor de los Lenards, es un príncipe en su tierna Juventud decia una de las mujeres, guapo y además rico, dijo otra, que afortunada la jovencita, el es un ser frío y quisquilloso... no cualquiera entra en su radar, dijo otra de las mujeres. Al fin se retocaron y salieron. Solo quedó la mujer que escuchó todas las conversaciones, en seguida quiso buscar en su memoria, quien era el joven heredero, nadie lo conocía, pues él era muy cuidadoso de aparecer en titulares, siempre se mantenía de bajo perfil. Pero esta noche el joven Lenards entró en la mente de esta mujer y se volvió su gran objetivo. Fuera sin percatarse que estaba siendo objetivo de una mente viciosa, el joven Lenards apuntaba su corazón hacia la jovencita. El Sr. Forbes Sanders se dio cuenta que hoy su pequeña nieta había cazado el corazón de un joven muy apuesto, desidido acercarse. Le recordaba su aventura a sus diecisiete años y quería ver en que podía el ayudar. Así que le habló a su nieta, princesa, ves al joven vestido con traje blanco? Parece que has levantado su interés en ti. Kaila miró de reojo al joven y sus miradas chocaron en el aire. Padre, no se que sentimientos es el amor, no quisiera averiguarlo. Calma mi princesa, solo puedes iniciar amistades por ahora. Y en un futuro puedes ver quien toca tu corazón. Kaila se tranquilizó, sintió que su padre le quitaba un enorme peso de encima. Cuando vió de reojo al apuesto joven, Kaila saludó inclinandose hacia adelante con reverencia. Jorge se acercó junto a sus padres, estaba muy atraído por la mirada de esta pequeña. El Sr. Forbes Sanders aprovechó esta reunión para presentar a su nieta, y dijo:Señores Lenards, señorito Jorge espero estén disfrutando de esta reunión, cuando el Sr. Forbes vió que Jorge no parpadeó viendo a su pequeña nieta, él la presentó: Ella es Kaila Sanders mi pequeña princesa, Jorge Lenards tomó la mano de la mujercita e hizo una reverencia dándole un beso en la mano a la chica. Todos los invitados estaban viendo el actuar del joven Lenards los murmullos no se hicieron esperar. ¿Ves lo que está ocurriendo? Dijo un destacado hombre de negocios, volviendo a ver a su propia hija, que estaba a su lado. Esas dos grandes familias se están afianzando mutuamente... se quieren unir atraves del matrimonio. La hija de éste intrépido empresario volvió a ver la escena y dijo: El arrogante heredero de los Lenards, nisiquiera se ha dignado a visitar los lugares a los que solemos reunirnos. Cómo podría coincidir con él. Además dicen que tiene un problema, no socializa con los demás argumentó otra joven hija de otro gran empresario.

Ajeno a su entorno Jorge siguió de cerca a una joven Kaila tan nerviosa. Entonces Jorge invitó a bailar, ésta argumentó enseguida que no sabía bailar, te enseñaré es muy fácil dijo Jorge. Los dos se sumaron a la pista de baile. Se debe reconocer que parecía la escena sacada de un libro de cuentos de hadas. Mientras bailaban bajo el ojo de la lupa de muchas chicas solteras y hombres que

veían la hermosa figura de la joven, Kaila de pronto sintió que no era tan abrumador bailar con este joven. Jorge sintió lentamente como el cuerpo de la chica se iba relajando bajo su guía. Sintió el olor único de la niña, le era agradable. De pronto le susurró al oído, te esperaba a ti. ¡Qué! Dijo Kaila entrecerrando sus ojos. Jorge le sonrió pulcramente y siguió disfrutando del baile. Kaila no quizo darle importancia a los juegos del chico. Alejados de ellos, desde un rincón Magda Siles miraba a la pareja, sus ojos estaban enfrascados en la chica. Como si ésta le hubiese quitado algo de su posesión, hasta rechinaba los dientes. Otro grupo de personas presentes allí, estaban también observando bailar a la pareja, estos eran los Lenards y el propio Sr. Forbes Sanders. Entonces ¿ves lo que yo veo? "Señores Lenards, su hijo parece haber quedado deslumbrado de mi pequeña esta noche.""Sí" dijo el padre de Jorge. La madre de Jorge era una mujer muy dulce y virtuosa y veía esas virtudes cuando las había, estaba feliz de ver por primera vez que su apuesto hijo estaba interesandose por una mujer, y esta chica era limpia de mirada e inocente.

Yo quisiera reunirme con ustedes mañana, dijo el señor Sanders. Como ustedes saben que hasta hoy yo era el único entre los Sanders, ahora está mi pequeña nieta Kaila, si ella me perdiera se quedaría sola en este mundo... tan joven con catorce años, estoy asustado que si me pasara algo, ella no lograría salir adelante. Mientras hablaba el gran Señor Sanders que siempre mostró altura, carácter indomable, lloró pensando en que no podría proteger a su una decendiente. ¡Tranquilo! Dijo de repente la señora Lenards. Yo la acogería si algo te ocurriera. El esposo de ésta vio la determinación en los ojos de su amada esposa y se sorprendió, pues la joven era desconocida para su familia, pero desde ya se veía que también había conquistado el corazón de tanto madre como hijo y sin ningún esfuerzo. Enseguida habló el Sr. Lenards, puedes venir mañana para que hablemos, supongo que querrás hablar también del compromiso de nuestros hijos? Dijo el Sr. Lenards dejando sorprendido al propio Forbes. En un momento como éste se estaba escribiendo el futuro de dos jóvenes, así eran las sociedades influyentes e influyentes.

Magda que estaba muy cerca tratando de oír las conversaciones ajenas estaba más dolida que nunca, pensaba que el mundo le debía todo a ella y por ende todo lo bueno era para ella. No asimilaba la suerte de la chica. Pronto tomaré todo para mi, se decía a sí misma, ya verán.

El Sr. Sanders, por alguna razón no se encontraba tranquilo. Le dijo al padre Lenards, " por favor acompáñame " lo llevo a su estudio personal y le dijo: no dormiré tranquilo si no ratilizamos esta situación, siento temor de lo que ocurra más adelante, no tengo a alguien para confiar el destino de mi hija. La he criado y quiero como tal. Aún no me he divorciado... no sé que tanto puede hacer la que hasta ahora fue mi esposa. Le entregó unos documentos, el Sr. Lenards estaba sorprendido de la confianza que le estaba depositando, pero lo entendía. También dijo el Sr. Forbes, si tu hijo llega a darse cuenta que ama a mi pequeña, doy el visto bueno para cuando ella tenga diesiocho años y ámbos estén de acuerdo. El Sr. Lenards estaba más que de acuerdo. Pero aún seguía sorprendido de porqué el Sr. Sanders actuaba como si no fuera a haber un mañana para él.

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