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   Capítulo 5 4

¡La vida es un cliché! ¿Quién dijo eso? Por Angie Pichardo Palabras: 9569

Actualizado: 2021-01-31 11:14


—Ha sido un gusto... —El rubio arrastra la última palabra como esperando a que le diga mi nombre.

—Madison. —Extiendo mi mano y él la aprieta. Oh... Su agarre es suave, pero con firmeza. Siento como mi palma se calienta, oh, esto es increíble—. Madison Logan.

—Un placer —¡Qué linda sonrisa! Y definitivamente el placer es mío—. Mi nombre es Larry Koch.

—¡Oh! ¿De esos Koch? —Él asiente y yo no puedo disimular mi impresión. Esa gente es dueña de medio pueblo y tienen más de cinco centros comerciales en esta pequeña ciudad y como diez fuera de ella. ¡Esto es increíble!

—Entonces... —Esa mirada azul me tiene babeando—. ¿Nos veremos otro día? —Rasca su cabeza con nerviosismo—. Ya sabes... Podríamos salir...

—¡¿Quién es él?! —¡Ay no! El idiota este no me va a arruinar este momento.

—¡Qué te importa! —Me cruzo de brazos con fastidio—. Desaparece, Scott.

—¡Claro que no! —Me jala del brazo y me acerca a él. ¿Qué pretende?

—Oye, amigo. —Mi hermoso rubio lo confronta—. Dijo que desaparezcas.

—¿Perdón? —Scott me libera para confrontarlo de frente como gallito de pelea. Ay no, esto no me está pasando.

—Ella no te quiere cerca, amigo. —Mi rubio lo pica en el pecho con su hermoso dedo—. ¡Largo! Interrumpes y estorbas.

Oh...

—En primer lugar, yo no soy tu amigo; no me junto con afeminados que se parecen al hermano de Sharpey, así que deja de llamarme así; en segundo, este es mi vecindario y ella es mi vecina a quien le di su primer beso, por lo tanto, puedo interrumpir las veces que me dé la gana y no soy un estorbo, Logan me ama.

¡Oh Dios!

—Scott... ¡Teníamos diez! ¡Deja de decir que nos besamos! —Creo que me he enrojecido del coraje. ¿Quién se cree este aborto de la naturaleza que es?

—Pareciera que tienes amnesia. —Ahora Scott está en frente mío—. A los doce nos volvimos a besar.

—Estábamos jugando a la mamá y el papá y las gemelas nos obligaron. Además, fue un pico, eso no cuenta. —Vuelvo a cruzarme de brazos.

—¿Y a los catorce? ¿Quién nos obligó?

Ok... en mi defensa...

—No tengo por qué escuchar esto. —Mi rubio se prepara para irse, no, aún no quedamos con la salida. Maldito Scott, siempre arruinando mi vida.

—Espera... —Lo agarró por el brazo apenada por el comportamiento infantil y raro de Scott—. Lo siento mucho, tengo el infortunio de vivir al lado de este mequetrefe con problemas mentales.

Mi chico está riendo y, oh, es la risa más hermosa de todas.

—Te entiendo. —El Adonis lo mira de forma despectiva—. Toma. —¿Me pasó una tarjeta?—. Llámame más tarde para guardar tu número y así quedamos en salir. Nos vemos pronto, preciosa.

Sus labios se tuercen formando... Oh... ¿Un beso? Sus hermosos labios van a tocar mi mejilla... Esto es un sueño... Espera... ¿Por qué tarda tanto?

—¡Oye! ¿Acaso eres marica? —¿Qué rayos sucedió? Scott se limpia su mejilla y el rubio se frota la boca con asco. ¡Ay no!

—El que besa a Logan me besa a mí primero. —De verdad voy a matarlo.

—¡Scott, déjame en paz! ¿Por qué haces estas cosas?

El idiota, anormal me hace caso omiso y se dirige a mi futuro novio.

—¿Cuáles son tus intensiones con Scott? —¿Es en serio?—. Ella no es una chica de una noche, no permitiré que tipitos como tú se aprovechen de ella.

Ok, es hora de intervenir, este niño ya me tiene harta. ¿Quién se cree, mi padre? No, padre solo hay uno y el mío es bien pendejo y no se mete en mis asuntos.

—¡Rayos, Logan! —Scott grita del dolor cuando lo halo del cabello tan fuerte que lo arrastro lejos de mi ex futuro novio, porque es obvio que después de presenciar esto saldrá huyendo de mí. Y como si las cosas ya no estaban lo suficiente mal, este encuentro tenía que terminar con broche de oro. No sé de dónde sale la bola de plástico que estalla en la cara del rubio y ensucia toda su camisa, su bello rostro y su sedoso cabello. Lo único que sé es que huele bastante mal y se ve repugnante.

—¡¿Qué demonios?! —El chico grita al verse empapado con la cremosa cosa amarillenta. Con cara de asco trata de quitarse los restos de aquella cosa asquerosa mientras espetaba todas las maldiciones habidas y por haber, no sabía que un chico tan educado y elegante podría tener una boca tan sucia.

—¡Vamos adentro para que te limpies! —Le ofrezco realmente apenada. ¿Quién rayos hizo esto y cuál fue su objetivo?

—Esto huele a... —Mi chico lindo balbucea con asco.

—¡Mierda! —Scott espeta—. ¡Qué horror, Ken! Te bañaron con mierda.

Ay no. Pobre de mi Adonis.

—¡Aléjense de mí! —El rubio retrocede emanando chispas—. ¡Este lugar es una selva! ¿Quién me manda a venir a un vecindario de mendigos pasa hambre? Son unos delincuentes todos. Deberían clausurar este lugar, son unos malditos dementes.

Ah... Pues esta es mi expresión: 😲

Me toma unos segundos asimilar sus insultos, o sea, es normal que esté enfadado y profiera

todo tipo de injurias, pero meterse con mi vecindario y culparnos a todos por lo que hizo quien sabe quién. No es que estas cosas suelan suceder por aquí. Tampoco somos tan incivilizados, ¿o sí?

—¡Pues lárgate de una buena vez y borra este lugar de tu mapa! ¡Estás bueno, pero eres un idiota! ¿Quién te crees para que nos menosprecies de esta manera? ¡Largo, idiota! Ah, por cierto... —Le tiro la tarjeta encima—. ¡Métete tu número por el c…! —Bien, Scott ha tapado mi boca y se lo agradezco, puesto que ya he perdido parte de mi delicadeza de dama educada. El chico se va en su auto refunfuñando e insultándonos. Y es así como mi oportunidad de ligar con un modelo rico se esfuma. Creo que soy la mala suerte andante.

—¡Que se vaya! No lo necesitamos. —Scott menciona mientras rodea mi cuello con su brazo. Eso me hace recordar...

—Scott...

Bien, creo que ha adivinado mis intenciones otra vez porque huye como la cucaracha cobarde que es. Te odio, Scott.

***

Bien, no he conseguido empleo, mi padre, tampoco. Desde que mi progenitor decidió independizarse por completo nuestra vida ha sido un desastre, por más que me duela debo admitir que papá no es muy capaz. Nunca conocí a mi madre, según me han contado mis abuelos era una secretaria que papá conoció en una empresa de alimentos donde él era el asistente del contable. Papá estudió esa carrera con la esperanza de conseguir un buen trabajo y tener una buena vida, sin embargo, nunca pasó a ser un contable con su propia oficina y el buen sueldo; más bien, se quedó siendo asistente por quince años. Nunca se buscó otro empleo o se preparó más para competir en el área, tampoco hizo trabajos por su cuenta, no, se conformó con el sueldo de asistente que no le daba para nada. Volviendo a mi madre, pues ella se lio con mi padre, él gastaba su sueldo en ella hasta que un día lo hicieron sin condón y la pastilla del día después no surtió efecto. Y fue así como fui procreada. A los cinco meses de nacida mi madre me dejó en las puertas de un orfanato y se marchó. Mi padre y mis abuelos sufrieron por toda una semana hasta que me encontraron porque una amiga de mi progenitora les informó, según ella le daba lástima mi padre. Claro, después de eso la supuesta amiga se enredó con papá y tenían sexo todos los fines de semana hasta que ella se cansó. Nunca supe de mi madre, ni siquiera hay una foto. Me imagino que papá las destruyó todas.

Miro por la ventana y la rabia hierve mi sangre. Puto de Scott. No entiendo que le ve la rubia oxigenada esa al idiota, pero algo debe hacer bien para que lo busque casi todas las noches. Ellos están en el patio solos, comiéndose como animales hambrientos, vaya, creo que él se atrevería a hacerle un bebé ahí mismo. ¿Por qué no puedo dejar de mirar? No entiendo mi decepción con Scott, no lo soporto desde que teníamos catorce. Recuerdo que mi padre se había ido a probar suerte a la gran ciudad y me dejó con mis abuelos hasta que cumplí los quince. Bueno, mi problema con Scott empezó ese día, ambos teníamos una cita y estábamos muy nerviosos. Era grupal, pues como teníamos catorce solo nos dejaban salir con los grupos de amigos del colegio en la tarde. El plan era buscar la manera de estar solos con nuestros Crushes y besarnos con ellos. Una noche antes, Scott y yo ideábamos nuestro perfecto plan liga Crush frente a la piscina de su casa y decidimos practicar el beso, ya saben, para no quedar mal con nuestras parejas, pues no éramos expertos en el asunto. El caso es que ... ¿Cómo lo diría que no suene romántico? Bueno, el beso fue ¿rico? Demasiado... intenso. Tan así, que nos pasamos el resto de mi visita "practicando". En la esperada salida, Scott no se me despegaba del lado y eso me tenía irritada, se suponía que él estaría con su Crush y yo con el mío. Entonces, cuando me quejé decidimos retomar el plan, pero... ellos no estaban en el grupo, se habían perdido, o eso creímos. Fue doloroso verlos besarse con lengua y todo, o al menos lo fue para mí porque a Scott pareció no afectarle. Desde ese día lo quiero lejos de mi presencia debido a que siempre lo culpé por aquello. Scott se volvió un insoportable que no perdía la oportunidad de molestarme y yo le devolvía su fastidio con maltratos, dado que en ese tiempo yo era más alta que él.

Estrujo mis ojos que arden y cierro la ventana con decepción. No quiero ser malinterpretada, no me molesta que Scott se besuquee con una chica, lo que me decepciona es en lo que se ha convertido. Él es el típico chico escribe poemas y cartas de amor, no entiendo en qué momento se convirtió en un fuckboy que se liga a serpientes venenosas como la tal Camile; eso me pone triste porque el chico dulce que una vez fue mi amigo, desapareció convirtiéndose en esa cosa que lo mete donde sea que tenga oportunidad.

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